Dudamel se afianza con Verdi en el Gran Teatre del Liceu

Barcelona

29 / 03 / 2021 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

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Kunde Stoyanova Gregory Kunde (Otello) y Krassimira Stoyanova (Desdemona) en el Gran Teatre del Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Gustavo Dudamel El director venezolano en los ensayos del 'Otello' del Liceu de Barcelona © Gran Teatre del Liceu / David RUANO

Gran Teatre del Liceu

Verdi: OTELLO

Debut liceísta de Gustavo Dudamel en una ópera escenificada

Gregory Kunde, Krassimira Stoyanova, Carlos Álvarez, Airam Hernández, Francisco Vas, Felipe Bou, Fernando Latorre, Mireia Pintó. Dirección: Gustavo Dudamel. Dirección de escena: Amélie Niermeyer. 27 de marzo de 2021.

La propuesta escénica de este Otello proveniente de la Bayerische Staatsoper –en lugar de la programada en un principio, del Covent Garden que no ha podido presentarse a causa de la pandemia–, contaba con la dirección de escena de la alemana Amélie Niermeyer que la estrenó en Múnich en 2018. Típicamente alemana, intelectualizada y minimalista, la producción no aportó nada especial, más bien dejó desdibujada y desnuda la universal trama shakesperiana. Con una escenografía basada en una gran y desangelada habitación oscura para la mezquina trama de Yago y el ofuscado Otelo y otra idéntica pero menor y blanquecina, al fondo, para una Desdémona aburguesada, la propuesta resultó poco interesante y menos atractiva, aunque algo más ajustada a la trama que la del caótico montaje de Andreas Kiegernburg de la anterior producción ofrecida en el Liceu en 2016.

La dirección de actores también resultó ser poco interesante y el vestuario ecléctico y poco afortunado obligó a todos los intérpretes protagonistas a esmerarse para sacar lo mejor de sí. Junto al solvente reparto protagonista, lo mejor de la velada recayó en la labor del director Gustavo Dudamel, quien reafirmó su trabajo en el Liceu tras su importante éxito con Il Trovatore, también de Verdi, ofrecida en versión de concierto al inicio de esta compleja temporada 2020-2021. Con este Otello el músico venezolano no solo ha convencido al público barcelonés de su valía, sino que ha llevado a la Simfònica y al Coro del Liceu a un gran nivel de excelencia. Su lectura pasó de la explosión musical de la llegada de Otelo al puerto de Chipre a pasajes exuberantes y a otros de sutil y delicada elegancia. Destacó especialmente la conjunción y el cuerpo obtenido con las cuerdas y la calidad sonora de los vibrantes metales y cuidados vientos, aunque en ocasiones se el director optara por unas pausas un tanto excesivas.

Álvarez Hernández Carlos Álvarez (Yago) y Airam Hernández (Casio) en el 'Otello' del Liceu de Barcelona © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Krassimira Stoyanova La soprano Krassimira Stoyanova (Desdemona) y el Coro del Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
"Gregory Kunde defendió un rol como el de Otelo con el que fue premiado con la más aplaudida y larga ovación de la noche, junto a Gustavo Dudamel y Carlos Álvarez"

Desde el punto de vista vocal fue un lujo contar con el estadounidense Gregory Kunde como un Otelo de gran presencia escénica. Sorprende su timbre broncíneo, de potente emisión y destacados agudos a pesar de que ya va cumpliendo años en un rol ante el cual no tiene casi competencia y con el que fue premiado con la más aplaudida y larga ovación de la noche, junto a las de Dudamel y Álvarez. Kunde solventó con gran eficacia tanto el «Esultate!» inicial como un memorable «Niun mi tema» antes de darse muerte tras haber asesinado a su esposa carcomido por los celos. A su lado destacó muy especialmente el Yago de Carlos Álvarez, un rol del que también ha obtenido numerosos éxitos por todo el mundo y que domina a la perfección. El barítono malagueño es capaz de llevar las riendas de la acción dramática desde los más angostos recovecos del alma perversa de Yago, personaje mezquino y ególatra cuyas aspiraciones se concretan en ese inmortal «Credo in un Dio crudele» con el que le dotó Verdi y que el cantante español hizo una vez más suyo en esta excelente recreación del personaje. Una gran actuación. La Desdémona de Krassimira Stoyanova brilló por la calidez y el volumen de su voz de bello timbre, en una interpretación muy destacada de la infeliz esposa del general moro. Lástima de su vestuario en una puesta en escena que la mantuvo en segundo plano casi permanentemente y sin ningún atractivo especial hacia el personaje que se presenta como parte de un matrimonio burgués. Stoyanova cerró su actuación con una emotiva «Canción del sauce» y un inspirado «Ave María».

Muy destacada por su parte la labor de Airam Hernández como Casio, con una interpretación elegante y muy cuidada del personaje, y la de Mireia Pintó como una excelente Emilia. Muy correcto el resto del reparto y merece una mención especial el trabajo del excelente y amplio Coro liceísta. Todos ellos guiados por un Dudamel inspirador que afortunadamente ya está contratado para próximas temporadas.