Dos universos en el salón

Barcelona

08 / 03 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 2 min

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Ulrike Haller Ulrike Haller y Jordi Armengol durante el recital © Jordi GARGALLO

Casa Bartomeu

Recital de ULRIKE HALLER

Obras de Schumann, Wieck, Brahms, Serra y Toldrà. Ulrike Halller, sooprano. Jordi Armengol, piano. Casa Bartomeu. 6 de marzo de 2021.

La Casa Bartomeu, conocida también como Jardí dels Tarongers (Jardín de los naranjos), es una construcción noucentista situada en la zona alta de Barcelona, concretamente en el barrio de Pedralbes. Fue la casa del mecenas Josep Bartomeu i Granell y, especialmente durante la posguerra, mantuvo una actividad musical regular. Desde hace unos años, un equipo liderado por Josep Maria Busquets ha resucitado estas veladas íntimas con considerable éxito de público, durante los meses de verano en sus jardines colmados de esculturas y, en invierno, en el salón principal, bellamente decorado con pinturas de Vila Arrufat. Prueba del citado éxito fue este recital liederístico ofrecido por la soprano tirolesa afincada en Barcelona Ulrike Haller quien, acompañada al piano por Jordi Armengol, tuvo que ofrecer su recital en dos días consecutivos a causa de la excelente respuesta del público y de las las restricciones que impone la pandemia.

El salón de la Casa Bartomeu tiene, como tal, las condiciones ideales para gozar de música en la cercanía, en la intimidad. Eso sí, requiere de un control sutil de los volúmenes, tanto por parte del cantante como del pianista a causa del tamaño de la sala y su resonancia. Ambos intérpretes fueron conscientes de ello y consiguieron adaptarse a la perfección a las condiciones acústicas.

"Ulrike Haller es una liederista de raza. Es evidente que lleva el 'Lied' alemán en sus venas y, a nivel estilístico, su actuación fue intachable"

Ulrike Haller es una liederista de raza. Es evidente que lleva el Lied alemán en sus venas y, a nivel estilístico, su actuación fue intachable. Empezó con cuatro Lieder de Robert Schumann, culminados por la arrebatada Widmung, en las que se mostró un tanto distante a nivel expresivo, aspecto que mejoró en el bloque dedicado a Clara Wieck. Con Liebst du um Schönheit (el mismo texto de Rückert que musicó Mahler) y la conclusiva Warum wi’llst du andere Fragen se mostró ya en una plenitud vocal que se confirmó en las tres canciones de Brahms. El componente trágico de las canciones del compositor de Hamburgo pareció adaptarse de manera más natural a la personalidad de la intérprete.

Si la primera parte tuvo el auténtico sabor de una Liederabend, la segunda constituyó un viaje al universo del Noucentisme catalán, en correspondencia con la sala que acogía el recital. Canciones de Joaquim Serra y de Eduard Toldrà fueron desgranadas por la cantante con la misma afinidad que las alemanas; fueron lecturas emotivas, de gran expresividad, en las cuales la cantante mostró buenos recursos técnicos pese a algunos sonidos fijos en la zona de pasaje y aguda. Pau Armengol acompañó con deleite a la cantante, destacando especialmente en las canciones de Toldrá, de las que extrajo bellos y delicuescentes sonidos.