Francisquita enamora a Suiza

Lausana

03 / 02 / 2020 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

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Ismael Jordi fue un Fernando de referencia junto a una aplaudida Francisquita de Leonor Bonilla © Opéra de Lausanne / Alain HUMEROSE
Una imagen de la producción de Lluís Pasqual, que, después de Madrid y Barcelona, llegó a Lausana © Opéra de Lausanne / Alain HUMEROSE
Una imagen de la producción de Lluís Pasqual, que, después de Madrid y Barcelona, llegó a Lausana © Opéra de Lausanne / Alain HUMEROSE

Opéra de Lausanne

Vives: DOÑA FRANCISQUITA

Estreno local

Leonor Bonilla, Ismael Jordi, Florencia Machado, Milagros Martín, Miguel Sola, Pablo García, Mohamed Haidar, Carlos Henríquez. Dirección: Roberto Forés. Dirección de escena: Lluís Pasqual. 2 de febrero de 2020.

Después de la controversia desatada en el Teatro de La Zarzuela de Madrid y del éxito con sordina en el Liceu de Barcelona, recaló en Lausana la producción firmada por Lluís Pasqual de Doña Francisquita, una coproducción entre los tres coliseos. No hay mucho que añadir sobre el concepto teatral del director catalán que no se haya dicho ya: los tres actos en tres épocas distintas, alrededor de una grabación discográfica –en la Segunda República–, una televisiva –en los años 1960–, y un ensayo general  –en la época actual– de una función de la popular zarzuela. La novedad aquí fue contar con diálogos en francés, contando para el rol de director-productor con el actor suizo de padre español Carlos Henríquez y donde sorprendió la fantástica dicción del elenco español en idioma galo.

Era la primera vez que esta obra maestra del compositor catalán Amadeo Vives llegaba a territorio suizo y se saldó con un rotundo éxito, quizás el más sonoro de los vividos en los tres coliseos por los que ha pasado. Lo que quedó claro es que el público suizo está ávido de repertorio español.

"Vocalmente se contó con el referencial Fernando de Ismael Jordi. El tenor jerezano es pura dulzura, a la vez que gallardía"

A todo ello le ayudó la inspirada batuta del valenciano Roberto Forés que cuidó con esmero cada detalle de la genial partitura de Vives. Fue todo un lujo contar con l’Ochestre de Chambre de Lausanne para llevar al mejor puerto esta Francisquita helvética; su sonido cristalino, la delicadeza del fraseo y la contundencia en las rítmicas danzas fueron un lujo para una representación que se saldó con el público en pie a ritmo de palmas por tanguillos. El coro de la Ópera de Lausana estuvo entregado en sus distintos números ofreciendo una actuación muy compacta y homogénea. Dirigido por el también valenciano Jordi Blanch, consiguió sacar uno de los mejores sonidos que se le recuerdan a la formación suiza y con una sorprendente dicción del español.

Vocalmente se contó con el referencial Fernando de Ismael Jordi. El tenor jerezano es pura dulzura, a la vez que gallardía. Su comprometido segundo acto, donde tiene que poner toda la carne en el asador, fue todo un espectáculo y destacó especialmente en su romanza “Por el humo se sabe dónde está el fuego”, aunque también sobresalió en el trío del primer acto y los dúos del segundo. Leonor Bonilla (Premio Ópera Actual 2019) fue una resplandeciente Francisquita que gustó mucho por su talento, su porte y su gracia. Con un bello timbre y una intuitiva musicalidad, demostró de entrada un estupendo control técnico en la difícil “Canción del Ruiseñor” y en las distintas escenas y dúos.

Gustaron mucho también Milagros Martín (Doña Francisca), que sorprendió por su contundente interpretación dramática y una perfecta dicción francesa, y Miguel Sola (Don Matías), de contundente veteranía. Más descoloridos quedarían Florencia Machado (Aurora) con algún que otro altibajo en la afinación y el Cardona de Pablo García, que lamentablemente pasó sin pena ni gloria. El cuerpo de danza despertó el entusiasmo del público que le cosechó una cerrada ovación, pese a no contar en la producción con la mítica Lucero Tena para el número del Fandango.