'Don Pasquale' y la mafia de Nueva York

Parma

16 / 07 / 2021 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 2 min

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don pasquale regio / operaactual.com Una escena de la producción de Pier Francesco Maestrini © Teatro Regio de Parma

Teatro Regio

Donizetti: DON PASQUALE

Federico Longhi, Pablo Gálvez, Antonio Mandrillo, Laura Giordano, Giulio Riccò. Dirección musical: Ferdinando Sulla. Dirección de escena: Pier Francesco Maestrini. Parco della Musica, 9 de julio de 2021.

Don Pasquale es un título festivo. Aquí, y en la fresca y bien realizada puesta en escena de Pier Francesco Mastrini –dispositivo escénico giratorio, muy eficaz, de Guillermo Nova, vestuario espléndido de Luca Dell’Alpi, luces bien distribuidas de Andrea Borelli y oportunos movimientos coreográficos de Michele Cosentino–, que traslada la acción a la Nueva York de los jefes de la mafia (Don Pasquale y su fiel Katanga que acabará sucumbiendo ante una fascinante Norina). Además, presenta una serie de citas cinematográficas de la época de los Hermanos Marx (Malatesta es Groucho, el Notario es Chico y el mudo Harpo es el típico aguafiestas) de la Gilda de Rita Hayworth que representa la explosiva Norina, capaz de adoptar posturas de sadomasoquismo ante un anonadado Don Pasquale e incluyendo la ya habitual metralleta en el vertiginoso finale primo. El espectáculo es una coproducción con el Luglio Musicale Trapanese, donde seguramente obtendrá el mismo y merecido éxito.

Todo transcurrió con brillantez y el debido jolgorio gracias también a la cuidadosa y vivaz lectura del maestro Ferdinando Sulla, ya toda una realidad en el panorama musical. Una lectura íntegra, por cierto, con todos los recitativos que suelen suprimirse, que en la plantilla redimensionada adoptada por Enrico Minaglia obtendría una óptima respuesta de la siempre válida orquesta de la Emilia Romagna Arturo Toscanini y del puntual coro del Teatro Regio de Parma, muy bien preparado como siempre por Martino Faggiani y que, por primera vez desde que se propagó la pandemia, cantó sin mascarilla. * Andrea MERLI, corresponsal en Milán de ÓPERA ACTUAL

"Brilló la Norina de la soprano palermitana Laura Giordano, con todos los papeles en regla en su quehacer escénico y vocal"

El bien ensamblado reparto contaba con el protagonismo del estupendo barítono de Aosta Federico Longhi, sencillamente perfecto tanto en el perfil vocal como en el escénico. Su Don Pasquale, un tanto adusto y con sus puntas de sadismo al principio, cae en las redes de esa Sofronia «que acaba de salir del convento» como un pardillo. Brilló a su lado la Norina de la soprano palermitana Laura Giordano, con todos los papeles en regla en su quehacer escénico y vocal para garantizar la propiedad de esa «viudita maliciosa y astuta» en todos sus aspectos, que durante la serenata del último acto se permite incluso imitar a Ginger Rogers junto a un bailarín que tenía todo el aspecto de un Fred Astaire. Plenamente convincente la prestación del joven tenor Antonio Mandrillo en el papel de Ernesto, aquí  una especie de Harold Lloyd apasionado por el golf, con una voz siempre bien emitida y que coronó su cabaletta con un sonoro Do. El Groucho-Malatesta del barítono andaluz Pablo Gálvez mostró una dicción nítida y una voz siempre presente, mientras Giulio Riccò cumplió como Carlotto al repetir todas las palabras del contrato.  * Andrea MERLI, corresponsal internacional de ÓPERA ACTUAL