Plácido Domingo, embajador español en la Arena de Verona

Verona

31 / 07 / 2021 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 3 min.

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Plácido Domingo Gala en la Arena de Verona Plácido Domingo vuelve a Mérida 30 años después © Fundazione Arena di Verona / ENNEVI
Plácido Domingo y María José Siri en la Gala Domingo en Verona La soprano María José Siri y Plácido Domingo en la Arena de Verona © Fundazione Arena di Verona / ENNEVI
La Gala Plácido Domingo en la Arena de Verona La Gala Plácido Domingo en la Arena de Verona en 2021 © Fundazione Arena di Verona / ENNEVI

Festival Arena de Verona

DOMINGO OPERA NIGHT

Plácido Domingo (barítono) y María José Siri (soprano). Director: Francesco Ivan Ciampa. Orquesta Fundación Arena de Verona. 30 de julio de 2021.

Que el artista español Plácido Domingo, de 80 años de edad, consiga un sold out es algo habitual. Pero que ello suceda en un Festival como el de la Arena de Verona, con seis mil personas al aire libre –la mitad del aforo habitual a causa de la Covid-19–, es algo espectacular y que el público acabe aplaudiendo, con multitud de bravos y puesto en pie es realmente una proeza que solo unos pocos elegidos pueden alcanzar.

Para ello, el ahora barítono necesitó muy pocos mimbres y mucho arte. En primer lugar, un escenario gigante como el del coso romano de la inigualable ciudad de Verona, con un gran escenario virtual con su imagen al inicio y una serie de vistas de una ciudad histórica con arcos, estatuas y diversos fondos nocturnos, estrellados, de cielos azulados o rojizos casi de fuego, enmarcaban las diferentes piezas interpretadas. Todo ello en una bellísima y estrellada noche cálida, que no tórrida, del Véneto italiano. Una velada musical sustentada en la exquisita Orchestra del Festival dirigida por un Francesco Ivan Ciampa muy atento a las necesidades los dos solistas, pero también a hacer disfrutar al público con una serie de oberturas, arias y romanzas presentadas con gran eficacia y gusto, y con un grado de excelencia realmente destacable.

Domingo contó con la complicidad de la soprano uruguaya María José Siri, que fue mucho más que una acompañante de compromiso ya que se implicó muy especialmente en un repertorio poco habitual, pero en el que demostró un gran compromiso y excelencia. Domingo inició su participación con una correcta aria del Hamlet de Thomas y Siri dejó una muy buena impresión con su «Pleurez, pleurez mes yeux» de Le Cid de Massenet. Plácido Domingo arrancó los primeros bravos y una gran salva de aplausos con un muy emotivo «Pietà, rispeto, amore» del Macbeth verdiano, con una dicción impoluta y unos agudos muy meritorios y perfectamente proyectados gracias a la inigualable acústica de la Arena. Siri confirmó su voz amplia, cálida y dramática en un «Pace, pace mio Dio!» realmente destacado y muy aplaudido por un público también entregado hacia la gran artista uruguaya nacionalizada italiana. El dúo final de la primera parte de Il Trovatore demostró la calidad de ambos, muy bien trabajado y compenetrado y de excelente nivel canoro. Una fiesta.

"Tras los aplausos y bravos llegaron hasta cuatro propinas. La primera nada menos que el dúo de 'El Gato Montés' de Penella cantado con gran pasión y exquisitez por ambos artistas"

La segunda parte estuvo dedicada a la opereta y la zarzuela, ya que Domingo es uno de los mayores embajadores del repertorio lírico español en todo el mundo y muy especialmente de la zarzuela. Ambos solistas destacaron por la calidez y entrega en las piezas de Lehar que fueron acompañadas con gran elegancia por el maestro Ciampa. Tras el interesante intermedio de La boda de Luis Alonso de Gerónimo Giménez ambos artistas se volcaron emocionalmente con la zarzuela española terminando el concierto Domingo con la emotiva romanza «No puede ser» de La tabernera del puerto de Sorozábal. Tras las ovaciones llegaron hasta cuatro propinas. La primera nada menos que el dúo de El Gato Montés de Penella cantado con gran pasión y exquisitez por ambos artistas, con un Plácido Domingo realmente exultante como el toreador Rafaelillo terminando con la Arena a sus pies, es decir, con los miles de espectadores aplaudiendo con gran convicción a este gran artista español. Le siguieron varias romanzas y canciones, incluida la popular Granada y cerrando esta gala con un guiño al público italiano con la canción de Curtis popularizada por Pavarotti «No ti scordar di me» que hizo poner en pie al público que llenaba la Arena en este merecido homenaje al artista español tan bien acompañado por María José Siri y con la cuidada y elegante dirección de Francesco Ivan Ciampa. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL