Desirée Rancatore y José Luis Sola homenajean a Alfredo Kraus

Las Palmas de Gran Canaria

28 / 11 / 2019 - Agustín AROCHA MIRANDA - Tiempo de lectura: 3 min

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José Luis Sola y Desirée Rancatore, junto a Rosa Kraus, hija del tenor y presidenta de la Fundación Internacional Alfredo Kraus, en la ofrenda floral anterior al recital © Fundación Alfredo Kraus

Auditorio Alfredo Kraus

Gala lírica JOSÉ LUIS SOLA y DESIRÉE RANCATORE

Homenaje a Alfredo Kraus

Obras de Verdi, Cilea, Berlioz, Gounod, Puccini, Soutullo y Vert, Moreno Torroba, Vives, Chueca y Penella. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Dirección: Karel Mark Chichon. 24 de noviembre de 2019.

Cita ineludible el homenaje al irrepetible Alfredo Kraus, que se celebra siempre el día que se conmemora su nacimiento y que en esta ocasión coincidiera –en septiembre– con el 20º aniversario de su fallecimiento. Como viene siendo tradición, se le recuerda con esta gala lírica homenaje que intenta rememorar algunos pasajes de su más que famoso repertorio. Para esta décimo séptima edición se ha contado con la inestimable presencia de la soprano italiana Desirée Rancatore y del tenor español José Luis Sola que, sobre todo en la primera parte de la velada, bucearon por algunas de las más interesantes piezas que hicieron famoso en todo el mundo al recordado tenor grancanario.

"La vertiente emocional fue la órbita sobre la que giró la actuación de ambos cantantes"

La vertiente emocional fue la órbita sobre la que giró la actuación de ambos cantantes, pues mostraron de forma continuada e intensa gran empatía con el público, entrega desde la emotividad e importante dosis de química en los dúos. El tenor navarro posee una tesitura lírico-ligera que engalana con una voz bella sobre todo en el centro, en la que además destacan su fraseo bien definido y una dicción notable que, sin embargo, pierde consistencia a medida que ahonda en el registro agudo. Algo de ello se pudo ver en la cabaletta final de la escena de La Traviata, “Lunge da lei… De’ miei bollenti spiriti”, con la que arrancó su intervención.

Con el transcurso del concierto fue mejorando, pero sobre todo por esa emotiva entrega, como mostró con una mejor armada “È la solita storia del pastore” y su culminación con una muy aplaudida “Por el humo se sabe dónde está el fuego” de Doña Francisquita. En el caso de Desirée Rancatore, su innegable gracia y expresividad, engalanan y profundizan en sus armas canoras  que sabe administrar de manera  ingeniosa con un destacado dominio de la coloratura y con una importante complicidad con el público y su compañero de escena. Su “Teneste la promessa… É tardi… Addio del passato» y un gran “Ah! Je veux vivre” de Romeo y Julieta fue de lo mejor de su intervención, que flaqueó algo más en el repertorio español final.

La dirección musical corrió a cargo de Karel Mark Chichon, que recurrió para el lucimiento de la Filarmónica de Gran Canaria al repertorio habitual de este tipo de galas, trufando las arias y dúos de los solistas con la obertura de La forza del destino, el Intermezzo de Manon Lescaut, la Marche Hongroise de la Damnation de Faust, algo de repertorio español, etc.

La tendencia a la grandilocuencia y el exceso fue la tónica general en la velada, aspectos que caben siempre en ocasiones como esta, pero que no es conveniente que lo sean de manera constante y repetida. El público agradeció con sus aplausos una propuesta que podría haber dado una vuelta de tuerca en este 20º aniversario de la muerte de uno de los más grandes del mundo lírico.