Un 'Rosenkavalier' más de Rattle que de Carsen

Nueva York

08 / 01 / 2020 - Rebeca BLANCO - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
Rosenkavalier Un momento de la producción de Robert Carsen, drigida musicalmente por Simon Rattle © The Metropolitan Opera / Karen ALMOND
Rosenkavalier Magdalena Kožená como Octavian y Golda Schultz como Sophie en la presentación de la rosa © The Metropolitan Opera / Karen ALMOND
Rosenkavalier Schultz junto al excelente Günther Groissböck interpretando a Baron Ochs © The Metropolitan Opera / Karen ALMOND

The Metropolitan Opera House

Strauss: DER ROSENKAVALIER

Katharine Goeldner, Magdalena Kožená, Camilla Nylund, Golda Schultz, Thomas Ebenstein, Markus Eiche, Günther Groissböck, Matthew Polenzani. Dirección: Sir Simon Rattle. Dirección de escena: Robert Carsen. 4 de enero de 2020.

El Met apostó de nuevo por la producción de Robert Carsen creada y producida en 2017 en este mismo teatro, para devolver a la vida Der Rosenkavalier, posiblemente la ópera más valorada y representada del compositor alemán en Nueva York. Carsen propone una escenografía clásica para esta comedia de enredos que transcurre entre farsas, crisis de la mediana edad y una sátira del machismo y clasismo de la época. Quizás lo más moderno, y un acierto en la por lo demás algo plana puesta en escena, es su énfasis en la ridiculización del arquetipo masculino encarnado por el Barón Ochs, aquí con un aspecto renovado, joven y apuesto, aunque vulgar y desagradable, más actual y realista. Destacó en particular la presentación en el tercer acto de Mariandel, el alter ego femenino de Octavian, como una mujer fuerte que incluso intimida sexualmente al Barón, en lugar de parodiar a una niña inocente y tonta.

"Sin duda el eje del triunfo de la noche fue Simon Rattle y su saber hacer. No solo hizo más ameno el primer acto, sino que supo detenerse y brillar en las partes que merecían más atención"

Pero tal vez el mayor acierto de este Rosenkavalier no esté en la escena. La obra de Strauss es larga y hasta densa por momentos, sin embargo, seguirla con atención durante las casi cuatro horas de duración se hizo más fácil contando con Simon Rattle en el podio. Sin duda el eje central del triunfo de la noche fue su saber hacer al dirigir la ópera; no solo hizo más ameno el primer acto, sino que supo detenerse y brillar en las partes que merecían más atención, acentuando, por ejemplo, el vals, pletórico de pasión y alegría. Su sonido transparente y equilibrado no solo se pudo encontrar en el foso, donde la orquesta realizó una interpretación extraordinaria de la partitura y deleitó al público con su asombroso dominio técnico, ya que en escena consiguió un equilibrio maravilloso entre los cantantes, mientras su dominio de los pianísimos y de los legati fue exquisito.

La soprano Camilla Nylund, que debutaba en el papel de la Mariscala en esta producción, demostró ser muy apropiada para el rol; su voz madura lleva sobre sus hombros una larga carrera y mostró un personaje emocional y rebosante en elegancia. Su amplio registro y expresividad comedida fueron perfectos para este papel tan dramático. Magdalena Kožená como Octavian no solo fue un acierto en lo vocal sino que su interpretación del paso a la madurez del personaje a lo largo de la obra resultó envidiable. La mezzosoprano checa tuvo la habilidad de saber mimetizarse con sus dos parejas: en el primer acto con la Mariscala y después, durante el comienzo del segundo, con Sophie, interpretada por Golda Schultz. En ambos pasajes el sonido era tan equilibrado que a veces era incluso difícil distinguir una voz de la otra. Schultz completó el brillante trío con una voz dulce y ligera que regaló algunos de los momentos más delicados de la noche. nther Groissböck, en el papel del Baron Ochs, eclipsó el escenario con su interpretación histriónica y divertida. El formidable bajo aportó una línea de canto con excelentes legati y un registro grave maravillosamente profundo. En definitiva, un Rosenkavalier más de Rattle que de Carsen.