Deliciosa y refrescante Viena en el Arriaga

Bilbao

18 / 10 / 2022 - Nora FRANCO MADARIAGA - Tiempo de lectura: 3 min

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teatroarriaga-operaactual-opereta-1.jpg Todos los protagonistas en un momento del recital de opereta © Teatro Arriaga / Enrique MORENO ESQUIBEL
teatroarriaga-operaactual-opereta-1.jpg La soprano Martina Serafin © Teatro Arriaga / Enrique MORENO ESQUIBEL
teatroarriaga-operaactual-opereta-1.jpg Andreas Schager y la pianista Lidia Baich junto a Rubén Fdez. Aguirre © Teatro Arriaga / Enrique MORENO ESQUIBEL

Teatro Arriaga

Recital OPERETA, UNA NOCHE EN VIENA

Obras de Zeller, Kreisler, Kálmán y J. Strauss. Martina Serafin, soprano. Andreas Schager, tenor. Lidia Baich, violín. Rubén Fernández Aguirre, piano. 16 de octubre de 2022.

El Teatro Arriaga, dentro de su variada programación para esta temporada, ofreció un recital de producción propia que reunía algunas destacadas piezas de ese subgénero tan peculiar que es la opereta vienesa. Con arias y dúos escogidos de Der Vogelhändler de Carl Zeller –también conocida como El pajarero, El vendedor de pájaros o, incluso, El tirolés–, Gräfin MarizaLa condesa Maritza– del húngaro Imre Kálmán, con esos giros de claro sonido klezmer que tan bien conjugan con la opereta, y las obras de Johann Strauss Der ZigeunerbaronEl barón gitano– y la conocida Wiener BlutSangre vienesa–, salpicados de piezas para violín de Fritz Kreister, el concierto resultó variado, ameno y muy refrescante.

Para este repertorio, se presentó a dos cantantes de amplia carrera, reconocido prestigio y larga experiencia en ópera y también en el género vienés, la soprano Martina Serafin y el tenor Andreas Schager –ambos tan austriacos como la propia opereta–, y que debutaban en el teatro bilbaíno pero que ya habían trabajado juntos en la Wiener Staatsoper la pasada primavera en el Tristan de Calixto Bieito, director artístico del Arriaga.

"Martian Serafin comenzó un tanto plana pero pronto se fue soltando para dar a la opereta ese carácter extrovertido que necesita, atreviéndose incluso con algunos pasos de baile"

La soprano dramática cantó con voz poderosa, atractivo –y personal– color y elegante lirismo. Con un amplio registro, Serafin lució unos graves de gran presencia; elogiable, además, su habilidad para saltar de un extremo a otro de su voz sin perder volumen, color o timbre. Su registro agudo, también amplio y cómodo, sonó sin embargo algo ácido, aunque no molestó en absoluto en el conjunto tanto de la vocalidad como del estilo. En cuanto a su interpretación, comenzó un tanto plana pero pronto se fue soltando para dar a la opereta ese carácter extrovertido que necesita, atreviéndose incluso con algunos pasos de baile.

La actuación de Andreas Schager también fue de menos a más; de voz brillante, comenzó con algo más de empuje del deseable, pero poco a poco encontró la holgura necesaria: no en vano está encarnando en la actualidad papeles wagnerianos como Heldentenor. Además de deslumbrar con su fabulosa voz, destacó su canto fresco, divertido, travieso y algo gamberro. También mostró su lado más tierno en los dúos, cuidando el desempeño de su compañera y acomodando su voz a la de ella.

Para redondear este dúo vocal –y darles también el descanso vocal necesario–, la violinista rusa –y esposa del tenor– Lidia Baich añadió ese sonido tan característico de las melodías centroeuropeas y los aires gitanos, equilibrando virtuosismo y romanticismo en un ambiente completamente evocador.

El verdadero hilo conductor de la velada fue el piano de Rubén Fernández Aguirre –pianista habitual de tantísimos cantantes de primer nivel–, que tiene esa rara habilidad de desaparecer o hacer presente su acompañamiento, siempre en el momento oportuno, para dar realce a la labor de los cantantes. Impecable, como siempre, llenó de valses y piezas bailables, amores triviales y pegadizas melodías una velada absolutamente deliciosa.  * Nora FRANCO MADARIAGA, corresponsal en Bilbao de ÓPERA ACTUAL