'Così fan tutte' en el final de curso 2023 del Conservatori Liceu

Barcelona

06 / 05 / 2023 - Fernando SANS RIVIÈRE / Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 4 min

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cosìfantutte/operaactual 'Così fan tutte' en el Conservatori del Liceu © Conservatori del Liceu
cosìfantutte/operaactual Una escena de 'Così fan tutte' © Conservatori del Liceu
cosìfantutte/operaactual Los intérpretes de 'CosÌ fan tutte' © Conservatori Liceu

Auditorio Conservatori Liceu

Mozart: COSÌ FAN TUTTE

Ópera recortada a 120 min.

Lily Holzman / Ivana Ledesma, Tania González / Angela Sevilla Vega, Catalina Filippi / Luzmar Castañeda, Héctor Ruiz / Eduardo Israel Tut Vargas, Pau Camero / Cristòfol Romaguera, Omar Nieto /Sebastià Serra. Coro: Laura Fernández, Chiara Gutteri, Bethanie Hasberger, Katherine Herrera, Carlos  Emrique Lezcano, Mariana Pérez, Sara Ravelo y Sofía Sánchez. Orquesta del Conservatori Liceu. Clavicémbalo: Eric Varas. Dirección musical: Manel Valdivieso. Dirección de escena: Anna Ponce. 4 y 5 de mayo de 2023.

Siempre es un verdadero placer acercarse a la producción de final del curso del máster de ópera del Conservatori del Liceu que se ofrece en el Auditorio del centro de estudios. Una propuesta que este año ha estado dedicada al Così fan tutte de Mozart, un título sin duda clave de la historia de la ópera pero mucho más complejo de representar y de llevar a buen término de lo que parece a primera vista.

La primera impresión ha sido muy buena al contar con una propuesta escénica sencilla pero bien resuelta por la directora de escena, actriz y cantante Anna Ponces, que jugaba con una plataforma central con hierba artificial, un moderno sillón rojo y dos hileras de asientos sin respaldo o pufs a ambos lados del escenario para el coro, cuyos miembros hacían las veces de utileros, al entregar y recoger los objetos utilizados por los protagonistas. A la inteligente y cuidada dirección de escena se le sumó una muy destacada iluminación a cargo Àngel Armenteros y un vestuario actual muy natural y adecuado para los seis personajes a pesar de que cuando los dos jóvenes napolitanos aparecen disfrazados de albaneses no llevan ningún atuendo especial: solo existe un cambio de actitud más moderna, libertina y playera.

Desde el punto de vista musical la inexistencia de un foso obliga a mantener la reducida orquesta operística entre la escena y las primeras filas de la platea, con lo que es difícil evocar las sutilezas de la genial partitura mozartiana. A ello hay que sumar una dirección de Manel Valdivieso siempre emotiva y apasionada que empezó de forma algo tumultuosa en la obertura, con un conjunto de cuerdas algo ásperas y estridentes, pero que a medida que avanzaba la obra fue moldeando el acompañamiento orquestal con mayor conjunción y equilibrio entre orquesta y escena. Se trata de un director experimentado que supo acompañar a las voces con eficacia y dándoles instrucciones claras y precisas. La Orquesta del Conservatori sonó correcta a pesar de una cierta falta de conjunción y algunos pequeños fallos entre los vientos y metales que son siempre los más sensibles.

En el estreno destacó un reparto muy equilibrado, con voces bastante interesantes en las tres parejas protagonistas, que se manejaron con soltura y adecuación tanto a nivel canoro como escénico ofreciendo una interesante interpretación de la ópera que fue muy aplaudida y vitoreada por un público numeroso, principalmente de estudiantes del propio centro musical. Entre los hombres destacó el barítono Pau Camero como un Guglielmo de una gran vis cómica y voz timbrada y cuidada que ofreció una excelente lectura de sus arias y dúos y piezas de conjunto. El tenor Héctor Ruiz mostró una voz de grato color y timbre que ofreció diversos momentos de destacado lucimiento, aunque debe trabajar todavía para conseguir una mayor homogeneidad en la emisión. El Don Alfonso de Omar Nieto ofreció el empaque y autoridad necesarias pero a su voz, de bello color, le falta una mayor proyección para que llegue con naturalidad a los espectadores.

En el apartado femenino merece señalarse la cuidada labor de las dos hermanas protagonistas, quizás el instrumento de la mezzosoprano Tania González es más redonda y musical pero falta algo más de naturalidad y expresividad en su interpretación para obtener un mayor éxito, a pesar de que defendió el personaje con gran entrega y estuvo muy adecuada en los dúos y números de conjunto. La soprano Lily Holzman sorprendió en sus diversas arias (su «Come scoglio» mostró un buen nivel interpretativo) gracias a un instrumento interesante que fue a más aportando momentos de gran musicalidad y cuidada belleza tímbrica; una artista que con el tiempo debe ganar consistencia y expresividad para desarrollar una destacada carrera profesional. Cerraba el sexteto de protagonistas la soprano Catalina Filippi como una divertida y eficaz Despina, de voz fácil y homogénea y un sólido y bello registro agudo en una más que solvente actuación.

 

Così Conservatori Liceu Los intérpretes del segundo reparto de 'CosÌ fan tutte' © Conservatori Liceu
Così Conservatori Liceu Los intérpretes del segundo reparto de 'CosÌ fan tutte' © Conservatori Liceu

Al día siguiente, en el segundo reparto, destacaron dos cantantes con amplio margen de mejora pero de indudable calidad y proyección.  La soprano Ivana Ledesma en el exigente rol de Fiordiligi exhibió temperamento interpretativo así como un instrumento amplio y de ricos colores que, si consigue profundizar y consolidar ciertos fundamentos técnicos, son realmente prometedores. Lo mismo es aplicable al bajo barítono Sebastià Serra, becado este año por la Fundación ÓPERA ACTUAL, que asumió un rol de veterano como es Don Alfonso. La voz es opulenta pese a su juventud, de resonancias oscuras y pulposas, y posee una presencia escénica y una musicalidad destacables como demostró en páginas tan sutiles como «Soave sia il vento». El único pero a su actuación fue la dificultad de cuadrar en algunos números con la batuta de Valdivieso, aspecto que debe mejorar pues condiciones vocales las tiene de sobras.

Prometedora también la prestación como Guglielmo del jovencísimo barítono Cristòfol Romaguera, que atesora un instrumento lírico con grandes posibilidades de evolución, de emisión saneada y con una refinada línea de canto. Efectiva y vital la Despina de Luzmar Castañeda tanto en el apartado vocal como en el escénico, impecable musicalmente la Dorabella de la mezzo Ángela Sevilla Vega, pese a un excesivo vibrato que debe tratar de corregir, y cumplidor el tenor Eduardo Israel Tut Vargas en el siempre complicado papel de Ferrando, elegante en el fraseo y de notable vis cómica. *Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL/Antoni COLOMER, crítico de ÓPERA ACTUAL