Un Mozart 'fácil' en Champs-Élysées

París

11 / 03 / 2022 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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cosifantutte-champselysees-operaactual Una escena del montaje de Laurent Pelly © TCE / Vincent PONTENT
cosifantutte-champselysees-operaactual Gaëlle Arquez (Dorabella) y Vannina Santoni (Fiordiligi) © TCE / Vincent PONTET
cosifantutte-champselysees-operaactual Gaëlle Arquez (Dorabella) y Laurent Naouri (Don Alfonso) © TCE / Vincent PONTET

Théâtre des Champs-Élysées

Mozart. COSÌ FAN TUTTE

Vannina Santoni, Gaëlle Arquez, Cyrille Dubois, Florian Sempey, Laurène Paternò, Laurent Naouri. Dirección musical: Emmanuelle Haïm. Dirección de escena: Laurent Pelly. 9 de marzo de 2022.

El espectador salió del teatro con la firme convicción de que esya representación de Così fan tutte había sido una cuestión de coser y cantar para los artistas. Y es que en realidad dieron cuanto sabían y podían sin dar la impresión de hacer mucho esfuerzo, de afrontar una dificultad. Desde la obertura Emmanuelle Haïm, mano de hierro en guante de terciopelo –Mrs. Dynamite como le llama la prensa inglesa–, lanzó sus huestes con la saña y el empeño que se le conocen. Sus músicos la siguieron, fieles, y durante más de tres horas apoyaron tan sutilmente a los cantantes en el escenario que, a parte de algunas notas estridentes salidas de los metales –por orden de la directora y por la propia constitución del instrumento– resultó su acompañamiento de una discreción perfecta. La orquesta quedó escondida tras las voces. Precísese que lo que viene dicho debe ser interpretado muy en pro del trabajo de la directora y de sus gentes.

"Laurent Pelly mandó a sus actores acentuar cada frase del libreto de forma teatral y acompañar con el gesto oportuno la línea musical, a la manera de un ballet"

En el escenario las palabras acompañaban el gesto de los cantantes como en uno de estos cucús suizos que en ferias y parques de atracción tanto fascinaban nuestra infancia. El consecuente trabajo de preparación dramática realizado por Laurent Pelly dio un resultado espectacular. El director de escena mostró poseer un conocimiento profundo a la vez del contenido semántico del libreto de Lorenzo Da Ponte –en el que por momento las palabras quieren decir lo contrario de lo que dicen–, como de la partitura del divino maestro. En efecto, mandó a sus actores acentuar cada frase del libreto de forma teatral y acompañar con el gesto oportuno la línea musical, a la manera de un ballet.

Dicho esto, no se oculte que una parte del público mostró su desacuerdo sobre el lugar y la época fijados por el director de escena: un estudio de grabación en la época actual. Los cantantes empezaron realizando una simple grabación de la obra y fueron progresivamente confundiendo sus papeles con la realidad. Era una opción original, bien tramada, de la que se podría discutir. Ni impidió a los cantantes cantar ni a los espectadores comprender lo que estaba sucediendo. Constátese en cualquier caso la gran calidad de la escenografía de Chantal Thomas (siempre fiel a Pelly) y el trabajo de Joël Adam para la iluminación inteligente y eficaz del plató.

Es imposible establecer un palmarés sobre el trabajo de los cantantes. Vannina Santoni –Fiordiligi frágil en su interior, fuerte al exterior– y Gaëlle Arquez –Dorabella dotada de una emisión elegante y segura– fueron aplaudidas en todas y cada una de sus intervenciones en solitario. Sorprendió positivamente la caracterización de Laurène Paternò como una Despina algo populachera. Brillaron en sus dobles papeles Cyrille Dubois –soñador Ferrando de voz templada y bella dicción italiana– y Florian Sempey como un Guglielmo de emisión bien templada, timbre agradable y emisión de gran fineza. A todos sobrepasó por su ciencia de la escena Laurent Naouri en el nada fácil papel del malévolo Don Alfonso.

El Coro Unikanti dirigido por Gaël Darchen punteó con alfiler de oro sus breves intervenciones con convicción, fuerza y discreción.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL