Continúa la buena línea con 'Turandot'

Barcelona

30 / 11 / 2023 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 2 min

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turandot liceu Ekaterina Semenchuk como Turandot y Martin Muehle como Calaf © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
turandot liceu Ekaterina Semenchuk como Turandot © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
turandot liceu Marta Mathéu como Liù y Martin Muehle como Calaf © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Puccini: TURANDOT

Reparto alternativo

Ekaterina Semenchuk, Martin Muehle, Marta Mathéu / Adriana González, Adam Palka, Raúl Gimenez. Dirección musical: Alondra de la Parra. Dirección de escena: Núria Espert. Reposición: Bárbara Lluch. 28 y 30 de noviembre de 2023.

El reparto alternativo de la producción de Núria Espert repuesta por su nieta, Bárbara Lluch, con los cambios ya comentados en la crítica del estreno de Turandot (ver en este enlace), ofreció varias sorpresas. Aun con el antecedente de su Lady Macbeth en este mismo escenario del Liceu, no dejaba de generar ciertas dudas la adjudicación en este segundo reparto del papel protagonista a una Ekaterina Semenchuk que había acomodado hasta ahora su vocalidad a la tesitura de mezzosoprano. Si las hubo, pronto quedarían disipadas: el registro agudo estaba bien enfocado y se mostraba seguro; parecía, en cambio, menos consistente un centro que resultaba escasamente corpóreo y poco expansivo.

"Marta Mathéu brindó en todo momento una versión de Liù con buena línea y fraseo de manual, aunque excesivamente refugiada en un 'pianissimo'"

A esta prestación escasamente convincente, correspondía, en cambio, la ofrecida por un Martin Muehle, quien sacó a relucir una impostación di forza, con un notable squillo que le permitió incluso optar por la puntatura de “Ti voglio ardente d’amor” a la que había renunciado su colega del primer reparto, y lo hizo con excelentes resultados. La soprano catalana Marta Mathéu brindó en todo momento una versión de Liù con buena línea y fraseo de manual, aunque excesivamente refugiada en un pianissimo que llegó a antojarse incluso excesivo. Adam Palka fue un sonoro Timur, muy efectivo en su rechazo a su hijo tras la muerte de la esclava, y el tenor Raúl Giménez, otro ilustre veterano en el trono de Altoum, que defendió con elegancia un discurso que la lejanía a la que le marca el montaje no llegó a deslucir.  * Marcelo CERVELLÓ, crítico de ÓPERA ACTUAL

Adriana González, la Liù más aplaudida

Dentro del elenco del reparto alternativo, en la tercera función de Turandot en el Liceu, la soprano guatemalteca Adriana González se sumó a la producción encarnando a Liù. La cantante justamente venía de interpretar el mismo rol en la reposición de la minimalista producción de Robert Wilson en la Opéra de Paris, diametralmente opuesta a la opulenta visión escénica de Núria Espert. Y, en su visita a Barcelona, impresionó al púbico con una interpretación intensa y emotiva de la esclava que acompaña a Timur, haciendo gala de un precioso timbre de soprano lírica y exhibiendo una habilidad especial para regular las dinámicas. Así, no solo supo cautivar recurriendo a la voz hilada de los pianissimi suspirados, sin apenas aliento, de su súplica a Calaf en «Signore ascolta», sino que también dotó al personaje de pasión, nervio y sentido trágico, proyectando una emisión robusta y saturada, que colmó el escenario en la famosa escena del suicidio. Pese a papel secundario en la partitura de Puccini, la soprano fue, sin duda, la solista más aplaudida en los sonoros saludos finales, por delante del notable Calaf de Martin Muhele, que llevó todo el peso dramático de la obra, y de la Turandot de Ekaterina Semenchuk, un tanto estridente en sus intervenciones.– ÓA