Carol García y Carles Pachón bordan la segunda ‘Cenerentola’ liceísta

Barcelona

20 / 05 / 2024 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 3 min

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rossini barcelona Una escena de la producción de 'La Cenerentola' de Emma Dante © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
rossini barcelona Pablo Ruiz como Don Magnífico en 'La Cenerentola' © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
rossini barcelona Carles Pachón como Dandini en 'La Cenerentola' © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
rossini barcelona Carol García como Angelina en 'La Cenerentola' © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Rossini: LA CENERENTOLA

Reparto alternativo

Carol García, Carles Pachón, Sunnyboy Dadla, Pablo Ruiz, Marko Mimica, Isabella Gaudí y Marina Pinchuk. Dirección musical: Giacomo Sagripanti. Dirección de escena: Emma Dante. 19 de mayo de 2024.

Había muchas ganas y expectación para disfrutar, un día después del estreno (ver crítica en este enlace), del reparto alternativo de La Cenerentola del Gran Teatre del Liceu, protagonizado por dos ya consagrados cantantes catalanes, la mezzosoprano Carol García (Angelina) y el barítono Carles Pachón (Dandini), ambos Premios ÓPERA ACTUAL, muy queridos en Barcelona.

En esta agridulce producción de Emma Dante, que saca a la luz el trasfondo perverso del cuento de hadas de La Cenicienta, con autómatas y figurantes que se mueven como marionetas de la corte y el poder, García dibujó una Angelina afable y emotiva, que fue ganando consistencia a medida que avanzó la función hasta culminar un precioso rondó final, de gran dificultad, en el que, sin lucir una proyección impresionante, exhibió un timbre precioso y un dominio inapelable de la coloratura. Pachón, por su parte, también ovacionado en los aplausos finales, se mostró pasmosamente cómodo a lo largo de la velada dando vida al criado disfrazado de príncipe con una vis cómica realmente divertidísima. Entregado y desenvuelto en escena, el barítono también ostentó buenas dotes vocales, solventando los trabalenguas rítmicos endiablados y demostrando una musicalidad exquisita en fragmentos más expresivos como el aria “Come un ape”.

"Carles Pchón ovacionado en los aplausos finales, se mostró pasmosamente cómodo a lo largo de la velada, dando vida al criado disfrazado de príncipe con una vis cómica realmente divertidísima"

Completó el trío protagonista el tenor Sunnyboy Dadla, que debutaba en el Liceu, dando voz a un Don Ramiro que, sin grandes fuegos artificiales ni trucos impresionantes, resultó convincente y seductor; el cantante sudafricano no impresiona por su squillo ni por su potencia en la emisión, pero su timbre es redondo, armónico y aterciopelado, aunque un tanto ahogado en los agudos, tal y como demostró en su doble aria del segundo acto. A su lado, gustó mucho el barítono Pablo Ruiz como Don Magnífico, quien, en la misma línea que Pachón, supo divertir al público con el tono bufón de este melodramma giocoso de Rossini, sin desatender las exigencias vocales del rol. Ruiz, al igual que todo el reparto, culminó las cadencias finales de los números de conjunto formando un engranaje muy meritorio, aunque, en alguna ocasión, los solistas no pudieron acoplarse a la exigente y empática batuta de Giacomo Sagripanti, quien quiso imprimir en la partitura una lectura con adecuados contrastes dramáticos, rapidísima en las strette, depurada y muy articulada, llevando al límite la dicción de los cantantes.

Finalmente, Marko Mimica en la piel del mágico Alidoro impuso mucha serenidad y presencia, tanto escénica como vocal en cada una de sus intervenciones, mientras que Isabella GaudíMarina Pinchuk, que repitieron en el papel de las antipáticas hermanas Clorinda y Tisbe, cumplieron con su odioso y ridículo papel.  * Aniol COSTA-PAU, crítico de ÓPERA ACTUAL