La 'Carmen' de Bieito sin demasiado vigor dramático

Barcelona

08 / 01 / 2024 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 2 min

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Carmen Bieito Liceu La producción de 'Carmen' de Bieito en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Rinat Shaham Carmen Barcelona Rinat Shaham como Carmen en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Carmen Bieito Liceu La producción de 'Carmen' de Bieito en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Rinat Shaham Carmen Barcelona Rinat Shaham como Carmen en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Rinat Shaham Carmen Barcelona Rinat Shaham como Carmen en Barcelona © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Carmen Bieito Liceu La producción de 'Carmen' de Bieito en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Carmen Bieito Liceu La producción de 'Carmen' de Bieito en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
Rinat Shaham Carmen Barcelona Rinat Shaham como Carmen en Barcelona, junto al Don José de Leonardo Capalbo © Gran Teatre del Liceu / David RUANO

Gran Teatre del Liceu

Bizet: CARMEN

Funciones dedicadas a la memoria de Luis López de Lamadrid. Reparto alternativo

Rinat Shaham, Leonardo Capalbo, Jeanine De Bique, Eric Greene, Jasmine Habersham, Laura Vila, Carlos Cosías, Jan Antem, Felipe Bou, Toni Marsol, Abdel Aziz El Mountassir. Orquestra Simfònica del Liceu. Cor del Gran Teatre del Liceu (Dirección: Pablo Assante). Cor infantil – VEUS Amics de la Unió (Dirección: Josep Vila i Jover). Dirección musical: Josep Pons. Dirección de escena: Calixto Bieito. 7 de enero de 2024.

Tras el estreno del pasado 4 de enero (ver crítica en este enlace), las funciones con el reparto alternativo de esta reposición liceísta de la Carmen de Bizet se vieron afectadas por la gripe. No se alcanzaría en esta ocasión el nivel que los segundos casts del Gran Teatre barcelonés suelen tener y no tan solo a causa de la sustitución a última hora de la protagonista prevista, Varduhi Abrahamyan, a causa de una indisposición, sino por una extraña falta de vigor dramático en la interpretación de los papeles principales y un desigual rendimiento vocal en todos ellos. Hubo momentos en que daba la impresión, reforzada en el transcurso de la representación, de que los nuevos integrantes del elenco no encontraban la complicidad necesaria con la, por otra parte, impecable dirección musical de Josep Pons en cuanto a la definición del devenir dramático, con bajadas de tensión en el rendimiento vocal y en la acción, perdiéndose en un esfuerzo un tanto baldío para alcanzar el nivel de bien calculada violencia de la que Calixto Bieito ha sobrecargado la obra.

La única excepción resultó ser la de la efervescente Micaëla de la soprano Jeanine De Bique, perfecta en la línea de canto y en la limpieza del registro agudo, aun con un volumen no exactamente portentoso que reservarían para ella la mayor ovación de la velada, circunstancia por lo demás nada inhabitual en las intérpretes de este rol favorito del público en esta obra. Fue, a decir verdad, una lástima que la eliminación total de los recitativos, ya fuesen en texto hablado o con las notas de Guiraud, impidiese a la soprano, siempre en situación, profundizar en las dudas y aprensiones de un personaje al que ella dotó de la exacta medida de emoción. En cualquier caso, una interpretación muy apreciable en todos los sentidos.

La mezzosoprano Rinat Shaham salvó las funciones reemplazando a Abrahamyan con poco tiempo de antelación y solo cuatro horas de ensayos previos; la cantante israelí ha cantado el papel en diversos escenarios del mundo y posee la extensión y el timbre que pueden exigirse de una Carmen. Sin embargo, lastró su actuación escénica la falta de ensayos ante una regia tan compleja, mostrándose excesivamente pasiva en algunas escenas, momentos que deslucirían sus evidentes méritos vocales y dramáticos. Sin duda en el resto de las funciones se sentirá más cómoda en esta particular y detallista propuesta escénica.

El tenor Leonardo Capalbo es un cantante fiable y entregado, pero su voz suele quedarse atrás y no brilla precisamente por su squillo. Fue aplaudido, pero sin entusiasmo.

Debutaba en el Liceu en el papel de Escamillo Eric Greene; aun con un fraseo más que aceptable, el barítono de Baltimore se vio afectado por una emisión engolada y una proyección prácticamente inexistente. Un error de reparto. En nada afectó la relativa insuficiencia de algunos de los nuevos miembros del reparto a la excelente actuación de quienes se responsabilizaron de los cometidos menores, volviendo a distinguirse entre los bien conjuntados miembros del quintette el bien torneado agudo de Jasmine Habersham y en el elemento militar, en esta ocasión, el bien acentuado Zuniga del gratuitamente vapuleado Felipe Bou.

El teatro estaba lleno y el público se mostró satisfecho con el resultado de la función. Mejor así. * Marcelo CERVELLÓ, crítico de ÓPERA ACTUAL