Camarena recuerda a Fleta

Zaragoza

27 / 01 / 2021 - Miguel Ángel SANTOLARIA - Tiempo de lectura: 2 min

Print Friendly, PDF & Email
Camarena Javier Camarena, junto al pianista Ángel Rodríguez © Auditorio de Zaragoza
Camarena Camarena, en un instante del recital © Auditorio de Zaragoza
Camarena Javier Camarena, junto al pianista Ángel Rodríguez © Auditorio de Zaragoza

Auditorio de Zaragoza

Recital de JAVIER CAMARENA

Fin de la gira española

Obras de Donizetti, Lalo, Delibes, Legrand, Crescenzo, Tosti, Tagliaferri, Dominguez, Pérez Freire, Guerrero, Sorozábal, Ramírez. Ángel Rodríguez, piano. 25 de enero de 2021.

En recital, ya que en Zaragoza no existe un teatro digno para representar ópera, actuó nuevamente el tenor Javier Camarena que concluía una gira por España. Comenzó con cuatro arias de óperas que en la actualidad no son de repertorio pero que el cantante domina, como «Seul surs la terre» de Dom Sébastien, roi de Portugal de Donizetti, en la que demostró su facilidad para la emisión de notas sobreagudas. Continuó con cuatro canciones napolitanas a las que aplicó, con delicadeza, la messa di voce, en especial en «A vucchela».

"Camarena tuvo palabras para el mítico Miguel Fleta, aduciendo a su facilidad única en la emisión de filados y 'fermate' inacabables"

Después de aliviar su voz con el bolero «Perfidia», tuvo palabras de evocación a la memoria del mítico tenor Miguel Fleta, aduciendo a su facilidad única en la emisión de filados y fermate inacabables, alegando, con modestia, que él, aunque lo intentaba, nunca llegaba a esos registros inverosímiles del genio aragonés; terminó su recuerdo con la canción, «Ay, ay, ay», que aunque la compuso el chileno Osmán Pérez Freire, el gran público la conoce como el «Ay, ay, ay» de Fleta. Fueron momentos emocionantes. El cantante mexicano, además, fue generoso en el apartado de bises, incluyendo con dos ejemplares romanzas de las zarzuelas El huésped del sevillano y La tabernera del puerto.

Concluyó la velada, en auténtica apoteosis, cuando Camarena se puso, metafóricamente hablando, su traje de mariachi recordando sus raíces con la inolvidable Malagueña, emitiendo esos increíbles falsetes que solo pueden hacer los nacidos en esas tierras mexicanas. En definitiva, un gran recital, aunque se echara en falta alguna de esas arias operísticas que solo él bisa en los más grandes teatros del orbe.

Ángel Rodríguez, desde el piano, estuvo siempre muy compenetrado con el tenor en el acompañamiento, y también fue muy creativo, de forma individual, en su recreación de la banda sonora de Michel Legrand de la película Los paraguas de Cherburgo de Jacques Demy.