Burdeos: Un 'musical' fallido

08 / 04 / 2019 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 minutos

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En un intento de recrear un 'musical' al más puro estilo Broadway, la producción de Olivier Py resultó fallida junto a una dirección musical que no acompañó a los cantantes © Opéra National de Bourdeaux / Eric BOULOUMIÉ
En un intento de recrear un 'musical' al más puro estilo Broadway, la producción de Olivier Py resultó fallida junto a una dirección musical que no acompañó a los cantantes © Opéra National de Bourdeaux / Eric BOULOUMIÉ
En un intento de recrear un 'musical' al más puro estilo Broadway, la producción de Olivier Py resultó fallida junto a una dirección musical que no acompañó a los cantantes © Opéra National de Bourdeaux / Eric BOULOUMIÉ

Opéra National de Bordeaux

Massenet MANON

Amina Edris, Benjamin Bernheim, Alexandre Duhamel, Damien Bigourdan, Laurent Alvaro, Philippe Estèphe, Olivia Doray, Adèle Charvet, Marion Labègue, Antoine Foulon. Dirección: Marc Minkowski. Dirección de Escena: Olivier Py. 8 de abril de 2019.

Olivier Py transformó Manon en un ‘musical’ de estilo americano. Puso en el escenario colorines que parecían salidos del número “Gotta dance!”, de Singing in the rain (1952), la chica con la maleta y el paraguas de 42 Street (1933), el conocido gesto de Al Johnson cantando “Mammy” en The Jazz Singer (1927) y los cocoteros de South Pacific (1949).

Si quiso imitar la mencionada escenografía de “Singing in the rain”, con decorados muy logrados, voluntariamente vulgares, complejos ­–firmados por Pierre-André Weitz, gestionados por 25 tramoyistas– le faltaron las melodías de Rodgers, Comden, Green y otros para redondear la noche y, ni los tres boys suplieron las dinámicas piernas de Gene Kelly, ni las cinco mujeres desnudas alcanzaron el efecto erótico de los muslos de Cyd Charisse. Su desafortunada decisión mató dos pájaros de un tiro: la historia de Manon y el “musical” americano. En algo redimió su trabajo la escena de la muerte de Manon bajo un cielo estrellado, sin más efectos. Los cantantes, en agradecimiento, libres de toda coacción, crearon el momento lírico mejor logrado de la noche.

 

© Opéra National de Bourdeaux / Eric BOULOUMIÉ

Amina Edris se metió en la piel de Manon

Amina Edris como Manon lució un bello timbre y dio del texto una versión comprensible, no tuvo problemas de ajuste ni de sonoridad en el registro grave y, si endureció su emisión ocasionalmente en el registro agudo, vistas las exigencias del director de escena, la soprano dio de la heroína, algo más descocada que de costumbre, una versión verosímil. Benjamin Bernheim, en la piel de Des Grieux, ocupado en seguir órdenes del director de escena, algo le faltó de lirismo, que no de ajuste tampoco ni de volumen y, aunque emitió agudos entre metálicos y nasales, dio del enamorado conde una versión vocal de gran valor, considerando que era ésta la primera vez que topaba con el personaje.

Alexandre Duhamel –Lescaut– que también se estrenaba en su papel, fue sin duda la mejor voz de la noche. Mantuvo el timbre a lo ancho de la tesitura pero vario el color de su voz según dictaba la situación dramática, dando del primo de la protagonista la visión del chulo-putas de barrio, impuesta por el director de escena.

El coro, dirigido por Salvatore Caputo,cantó con seriedad y precisión, obligatoriamente bajo la lluvia, protegidos sus miembros con paraguas multicolores. Marc Minkowski dirigió a porrazos, demandando decibelios a la orquesta de la casa –la sala no es muy grande y es sonora–, contribuyendo involuntariamente desde el foso a transformar (¡en Burdeos!) el finísimo bouquet de la obra de Massenet en simple vinaza, con el tácito acuerdo con la rusticidad impuesta por el director de escena.