Bros pone a prueba el Soho

Málaga

05 / 11 / 2020 - Alejandro FERNÁNDEZ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
Unicef José Bros en una imagen de archivo © Javier DEL REAL

Teatro Soho

Concierto JOSÉ BROS

Obras de Chueca, Moreno Torroba, Gardel, Luna, Grever, Sorozábal y otros. Orquesta Filarmónica de Málaga. Dirección: José María Moreno. 4 de noviembre de 2020.

Acudir a los espectáculos líricos que siguen adelante a pesar de la atípica nueva normalidad ante el gravísimo daño que está padeciendo la industria cultural y especialmente la lírica, posee un valor especial. Y no por temerario o quijotesco, sino por esa defensa del género, los músicos, los artistas y todo lo que rodea la producción de un concierto como el que vivieron los aficionados malagueños en el teatro levantado por Antonio Banderas para soñarlo como referente de la producción de musicals. Cuando las convicciones se anteponen a la gris realidad el resultado no puede ser otro que la excepcional triangulación de la Filarmónica de Málaga (OFM), su batuta titular José María Moreno y el instrumento del tenor catalán José Bros.

"El tenor barcelonés brindó a lo largo de casi hora y media una selección de romanzas y canciones aderezadas con distintos interludios orquestales en la no menos certera batuta del maestro Moreno"

Bros volvía a Málaga cuatro años después de la estela dejada en aquel recital compartido con Ainhoa Arteta en la temporada lírica del Teatro Cervantes. En esta ocasión el tenor barcelonés brindó a lo largo de casi hora y media una cuidada selección de romanzas y canciones aderezadas con distintos interludios orquestales en la no menos certera batuta del maestro Moreno. Eternally de Chaplin sirvió de pórtico a este programa en lo que sin duda fue un guiño al director del Teatro Soho y también un canto a la vida, al arte por el arte y que sirvió a Bros para conducir al auditorio por una sucesión de emociones carente de sensiblerías y sí oficio, técnica precisa y generosa emisión como quedó demostrado a lo largo de la gala.

Tras el preludio de El Bateo de Chueca, en el que José María Moreno mostró un soberbio dominio del género alejando a la OFM, afortunadamente, de géneros europeos que nada tienen que ver con la zarzuela, Bros se acercó a la Luisa Fernanda de Moreno Torroba con la romanza «De este apacible rincón de Madrid» con la que puso las bases sobre las que se desarrollaría todo el concierto, esmerada y metálica, de fraseo bien apoyado y confianza en el plano medio en el cual el cantante destaca especialmente.

El día que me quieras de Gardel junto a dos grandes títulos de María Grever sirvieron también de contrapunto al programa en el que el tenor catalán antepuso la sensibilidad del texto gracias al iluminado acompañamiento que desde el podio fue dibujando el maestro como mostró en el agudo a mezza voce con el que coronó Te quiero, dijiste. De vuelta al género castizo, la lectura de «No me quiere» de La isla de las perlas de Sorozábal discurriría por el plano alto del registro del cantante afilado y preciso, rematado por el seguro fiato con el que articula su instrumento.

Tres grandes romanzas del repertorio sirvieron para encarar la recta final de la gala comenzando por una irresistible «Mujer de los ojos negros» para continuar con «Bella enamorada» de El último romántico. «No puede ser» de La tabernera del puerto pondría el punto y final, aunque José Bros atendió a la insistencia del auditorio con dos propinas fuera de programa de lo que fue, parafraseando las palabras del maestro, un paréntesis en este duro momento para la cultura.