Brillante mano a mano de Rebeka y Tézier en 'Thaïs'

Mónaco

24 / 02 / 2021 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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Thaïs Plano general de la producción de Jean-Louis Grinda © Opéra Monte-Carlo / Alain HANEL
Thaïs / operaactual.com Ludovic Tézier tendrá doble presencia en Savonlinna © Opéra Monte-Carlo / Alain HANEL
Thaïs Plano general de la producción de Jean-Louis Grinda © Opéra Monte-Carlo / Alain HANEL

Opéra de Monte-Carlo

Massenet: THAÏS

Nueva producción en 'streaming'

Marina Rebeka, Jean-François Borras, Ludovic Tézier, Philippe Khan, Vincenzo Cristofoli, Cassandre Berthou, Valentine Lemercier, Marie Gautrot, Jenifer Courcier. Dirección: Jean-Yves Ossonce. Dirección de escena: Jean-Louis Grinda. 23 de febrero de 2021.

Jean-Louis Grinda propuso una puesta en escena de Thaïs de Massenet del todo conforme con las exigencias del libreto de Louis Gallet. El tema, salido de una novela de Anatole France, tampoco daba lugar a grandes variaciones de presentación: allá por el siglo IV un anacoreta egipcio, rescata del vicio una sacerdotisa-cortesana en la pecaminosa ciudad de Alejandría. El director de escena vistió a todos a la moda de la belle époque (firmado por el chileno Jorge Jara) para ilustrar el ambiente degenerado de la populosa ciudad egipcia y, más osado, mandó a Athanaël matar a Thaïs en la escena de la conversión tras la esperada secuencia de la Méditation y mantuvo una doble de la sacerdotisa tendida en el escenario hasta el final de la obra. La nueva Thaïs, ya cristianizada, pudo así cantar en pie la escena final. En resumen, las opciones tomadas, por ser tan fieles al texto y contrarias a las tendencias actuales, no facilitaban al monje su tarea. Añádase que el tema de la conversión al cristianismo no está hoy tampoco muy de moda en nuestras latitudes.

Ludovic Tézier –Athanaël–, en un alarde vocal e interpretativo de gran clase, fue capaz de demostrar todo lo contrario; el barítono francés dio una larga y convincente lección de recitativo, con una dicción digna de la Comédie française, una presencia hierática, impasible, sobrecogedora. Cada una de sus múltiples intervenciones («Alexandrie…» fue una de las mejores) fue objeto de un rigor vocal y matiz extremo.

"El barítono francés dio una larga y convincente lección de recitativo, con una dicción digna de un comediante y una presencia hierática, impasible, sobrecogedora"

En estas condiciones quedó Marina Rebeka –Thaïs– en la situación delicada del protagonista puesto a nivel de comprimario; la soprano letona no defraudó en su trabajo. Bien al contrario estuvo y mantuvo en todo momento su doble papel de seductora y catecúmena. Dotada de una amplia tesitura, la cantante emitió notas agudas como soles, y, a la vez, dominó el registro grave a la perfección. Su expresión, firme y neutra en un principio, adoptó un tono lírico en la segunda parte de la obra mostrando la buena compresión del cuento por parte de la artista. En su dialogo final se mostró al nivel de su partenaire.

Jean-François Borras dio de Nicias, protector de Thaïs y amigo de infancia de Athanaël, una versión vocal honrada y profesional, sin alardes ni escapatorias.

De entre los demás artistas en el escenario, resonó la voz grave de Philippe Khan –Palémon–, Cassandre Berthon –Crobyle– y Valentine Lemercier –Myrtale– aportaron ligereza en un ambiente tenso, y Jennifer Courcier –La Charmeuse– hizo gala de fluidez en sus breves intervenciones en la corte de Nicias. Jean–Yves Ossonce, dirigió con ciencia y arte, pero también con lirismo.