Bostridge, el invierno del alma

Granada

24 / 07 / 2020 - Alejandro FERNÁNDEZ - Tiempo de lectura: 3 min

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Ian Bostridge brilló interpretando los 'Lieder' de Schubert acompañado por Igor Levit © Festival de Granada / Fermín RODRÍGUEZ
Ian Bostridge brilló interpretando los 'Lieder' de Schubert acompañado por Igor Levit © Festival de Granada / Fermín RODRÍGUEZ

Festival Internacional de Música y Danza

Recital de IAN BOSTRIDGE

Winterreise, D. 911 de F. Schubert. Ian Bostridge, tenor. Igor Levit, piano. Hospital Real,  22 de julio de 2020.

Una particular schubertiada fue la protagonista de este recital dentro del capítulo Grandes Intérpretes en el marco del Festival de Granada. El Patio de los Mármoles hizo las veces de escenario dramático a la interpretación del tenor londinense Ian Bostridge cara a cara con el piano de Igor Levit. En programa, el Winterreise, D. 911 de Franz Schubert, popular ciclo de canciones escrito por el músico vienés sobre poemas de Wilhelm Müller, cómplice también de otro de los grandes ciclos del compositor austriaco, La bella molinera.

Luis Gago no solo firmaba las jugosas notas de este recital, también es el responsable de la traducción del ensayo que el tenor inglés publicó recientemente en torno a El viaje de invierno. Bostridge descubre las veladuras de este enigmático ciclo de Lieder traspasando los límites de la palabra escrita a otro horizonte como es la canción. El resultado, cuando realmente encajan todos los elementos en juego, es la percepción del oyente ante la que se desnuda Schubert prescindiendo de cualquier aditamento temporal o geográfico.

"Bostridge hizo gala de las cualidades del instrumento que maneja con emisión afilada donde el fraseo juega un papel determinante reforzado por una articulación precisa en la que cada nota desplegada forma parte de un todo muy estudiado"

Schubert muestra en estos Lieder una faceta menos amable, trágica sin llegar a la impostura pero sobre todo atesora esa capacidad de discurso e incluso de relato biográfico que llega a volcar en estas joyas y abriendo un nuevo marco para el Lied como canon formal. El Winterreise en la lectura de Bostridge y Levit se erigen sobre dos esferas en continua interacción con líneas dramáticas que dialogan, se enfrentan o corren en paralelo dotando al ciclo de movimiento desde el “Gute Nacht” de apertura que marca ese inicio introspectivo del viaje hasta el “Der Leiermann” conclusivo de trágica oscuridad que el piano Levit elevó a lo sublime.

Ambos protagonistas del recital ofrecieron una lectura de constantes equilibrios sin exageraciones tanto en lo vocal como en el acompañamiento. Bostridge hizo gala de las cualidades del instrumento que maneja con emisión afilada en el que el fraseo juega un papel determinante reforzado por una articulación precisa en la que cada nota desplegada forma parte de un todo muy estudiado que, como se pudo saborear, apetecía carente de rigidez o academicismo técnico.

El tenor inglés no desaprovecho la oportunidad que brindaba el escenario granadino para singularizar el carácter contrastante de cada canción, pero también el propio sentido independiente que poseen estas piezas. Si a ello se sumaba la arquitectura sonora trazada por el piano de Levit basta para afirmar la rotundidad que distinguió esta reveladora versión ofrecida por ambos artistas. El desarrollo del recital tuvo un punto de inflexión en “Einsamkeit”, donde los acentos comienzan adquirir tintes más oscuros, incluso de corte grotesco como quedó dibujado en “Die Krähe”, o despedazada en “Ilusión” hasta llegar al incansable “Der Leiermann” construido sobre una nota obsesiva a modo de trágico destino.