Bogotá: Música entre América y España

03 / 10 / 2019 - César RUS - Tiempo de lectura: 4 min

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Diferentes momentos de los conciertos del Festival de Música Sacra de Bogotá © Festival de Música Sacra de Bogotá
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Festival de Música Sacra de Bogotá

Diversas obras y compositores

Lucía Caihuela, Fran Braojos, entre otros. L’Apothéose y Los Afectos Diversos. Universidad de La Sabana, Centro Educativo Reyes Católicos, Iglesia de San Agustín e Iglesia de San Ignacio. 24, 26, 28 y 29 de septiembre de 2019.

Bogotá celebra cada año, desde hace ocho, su Festival de Música Sacra, un certamen que se ha convertido en un referente en Latinoamérica con una programación que se extiende a lo largo de los meses de septiembre y octubre; todo ello en un contexto en el que Bogotá se reivindica como una capital dinámica y cosmopolita que quiere dejar atrás el pasado reciente de violencia del país para abrirse como un centro cultural de la región tal y como supo mostrar a la prensa trabajo del Instituto Distrital de Turismo. Desde hace cinco ediciones el Centro Nacional de Difusión Musical español (CNDM) coproduce con el Festival varios de sus conciertos; en esta ocasión fueron cuatro, que llevaron a la capital colombiana a L’Apothéose y a Los Afectos diversos, dos de los mejores grupos de música antigua españoles.

"La soprano Lucía Caihuela conmovió por su arrolladora expresividad tanto vocal como interpretativa siempre dentro del más exquisito de los estilos. De su voz destaca especialmente el cálido y aterciopelado centro, así como la solidez en los graves"

L’Apothéose es un grupo joven, fundado en 2015, pero que se ha consolidado como una de las agrupaciones emergentes en el panorama europeo. El primero de los conciertos, celebrado el día 24 de septiembre, recogía una serie de piezas vocales de autores del barroco español (Hernández Illana, Nebra, Rabassa, de Torres e Iribarren), y colombiano (José de Cascante). Se unió al conjunto para su interpretación al soprano Lucía Caihuela, quien conmovió por su arrolladora expresividad tanto vocal como interpretativa siempre dentro del más exquisito de los estilos. De su voz destaca especialmente el cálido y aterciopelado centro, así como la solidez en los graves. El concierto tuvo lugar en la Universidad de La Sabana ante un público entusiasta que se levantó de sus silla para aplaudir al conjunto lo que justificó que como bis se interpretase el fandango “Tempestad grande, amigo” de Nebra. El mismo éxito se repitió el día 26 en el Centro Educativo Reyes Católicos y, aunque en esa ocasión era un concierto plenamente instrumental, recurrieron a un pequeña broma al final para el bis preguntando si había una soprano en la sala que interpretase el fandango de Nebra. Caihuela subió al escenario para cantarlo ante un público entre crédulo y sorprendido que quedó entregado.

El segundo grupo de conciertos estuvo encargado a Los Afectos Diversos bajo la dirección de Nacho Rodríguez que ofrecieron un recorrido apasionante a través de la polifonía española y americana. El primero tuvo lugar el día 28 en la iglesia de San Agustín. Junto a los Ministriles de Nueva Granada se interpretó un hipotético viaje desde Canarias hasta México, Guatemala y Nueva Granada (Colombia). Destacaron en el programa especialmente las piezas americanas y, en concreto, una escrita en nahuatl, Dios itlazo de Hernando Franco. En cuanto a los intérpretes, hay que destacar la actuación del tenor Fran Braojos en la interpretación de “Oiganme cantar una glosas” de Manuel Blasco.

Pero el gran concierto llegó al día siguiente en la iglesia de San Ignacio donde se interpretó, junto con obras de Cardoso y Lobo, el Requiem de Tomás Luís de Victoria, una de las obras cumbres de la polifonía. Lo interpretaron a cappella y simplemente con seis voces, más la del director en las antífonas. No hizo falta más para hacer justicia a esta música y para lograr una emotiva y profunda interpretación que, de nuevo, hizo levantar de su asiento a una emocionada audiencia que llenaba la iglesia.