Stroppa, Iniesta y Bieito, trio de ases

Palermo

18 / 09 / 2021 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 3 min

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carmen-massimo-bieito-operaactual (3) Una escena de la premiada producción de Calixto Bieito © Teatro Massimo / Roselina GARBO
carmen-massimo-bieito-operaactual (3) Annalisa Stroppa como Carmen © Teatro Massimo / Roselina GARBO
carmen-massimo-bieito-operaactual (1) Ruth Iniesta como Micaëla © Teatro Massimo / Roselina GARBO

Teatro Massimo

Bizet: CARMEN

Inauguración de la temporada

Annalisa Stroppa, Ruth Iniesta, Jean-François Borras, Bogdan Baciu, Hila Baggio, Sofia Koberidze, Carlo Bosi, Nicolò Ceriani, Giovanni Battista Parodi, Tomasso Barea. Dirección musical: Omer Meier Wellber. Dirección de escena: Calixto Bieito. 17 de septiembre de 2021.

El regreso de la ópera y del publico al Teatro Massimo de Palermo, en todo un evento de gala pero con máximas medidas de seguridad sanitarias, tuvo un marcado acento español. No solo porque la Carmen de Bizet respira a Andalucía por todos sus poros, sino porque además se contó con la aquí galardonada y apreciada producción de Calixto Bieito, la misma que se estrenó en el Liceu y en el Massimo en 2010, hija de la propuesta del Festival de Peralada de 1999.

El montaje, en esta época del #MeToo, es más actual que nunca al revisar en toda su crudeza la violencia de género y el abuso de la mujer como objeto por parte del machismo. Un acierto que le ha brindado a esta propuesta una energía de lamentable contemporaneidad.

El tenor Jean-François Borràs, con su actuación, mostró cómo un hombre de bajo perfil se puede transformar en una bestia. Vocalmente aportó una dicción francesa de ensueño, una zona aguda poderosa y una manera de decir generoso y concentrado. Solo le restó puntos un vibrato que no siempre se vio controlado.

Su víctima, la gitana libertaria y empoderada, tuvo en Annalisa Stroppa una intérprete fiel. La mezzosoprano italiana, de voz bella y aterciopelada, conoce íntimamente al personaje y optó por una versión elegante y segura, de fraseo sensual y cuidado, sin exageraciones. Su aria de las Cartas fue impactante, así como el dúo final, con un Borras desesperado.

"La soprano Ruth Iniesta fue otra de las estrellas de la noche, demostrando encontrarse en un momento de absoluta excepción con una Micaëla impecable en lo vocal y en lo dramático"

La soprano Ruth Iniesta fue otra de las estrellas de la noche, demostrando encontrarse en un momento de absoluta excepción con una Micaëla impecable en lo vocal y en lo dramático, construyendo un personaje con todas sus aristas y pendiente del detalle. Le ayudó su vozarrón, esculpido con un sabio concepto del fraseo.

El director musical de la casa, Omer Meier Wellber, sacó un sonido prodigioso de la Orquesta del Massimo y controló con esfuerzo a un efectivo coro que debe moverse sin descanso en sus apariciones, mientras se optaba por una versión musical híbrida y con pocos recitativos. 

El reparto contó además con una Frasquita y una Mercédès de lujo en las voces de Hila Baggio y Sofia Koberidze respectivamente. El Escamillo de Bogdan Baciu, en cambio, estuvo más cómodo a partir del tercer acto, ya que le faltó presencia vocal en su popular aria de entrada, superándose más tarde.

La premiada producción de Bieito fue repuesta por Alexander Edtbauer y funcionó sin duda, pero faltó duende flamenco en los movimientos de las solistas y mayor cohesión y variedad en la actitud de las masas.  * Pablo MELÉNDEZ-HADDAD, jefe de redacción de ÓPERA ACTUAL