Bilbao: Memorables 'Pescadores'

20 / 05 / 2019 - José Miguel BALZOLA - Tiempo de lectura: 3 minutos

Print Friendly, PDF & Email
El sonado éxito de 'Los pescadores de perlas' corrió a cargo de las voces protagonistas de Javier Camarena y María José Moreno y de una convincente producción © ABAO-OLBE / E. MORENO ESQUIBEL
El sonado éxito de 'Los pescadores de perlas' corrió a cargo de las voces protagonistas de Javier Camarena y María José Moreno y de una convincente producción © ABAO-OLBE / E. MORENO ESQUIBEL
El sonado éxito de 'Los pescadores de perlas' corrió a cargo de las voces protagonistas de Javier Camarena y María José Moreno y de una convincente producción © ABAO-OLBE / E. MORENO ESQUIBEL

ABAO-OLBE

Bizet: LOS PESCADORES DE PERLAS

Javier Camarena, María José Moreno, Lucas Meachen, Felipe Bou, Coro de la Ópera de Bilbao, Bilbao Orkestra Sinfonikoa. Dirección: Francesco Ivan Ciampa. Dirección de escena: Pier Luigi Pizzi. Palacio Euskalduna, 18 de mayo de 2019.

A última hora, ABAO Bilbao Opera hubo de sustituir en sus Pescadores de perlas al previamente anunciado Mariusz Kwiecien aquejado de una súbita traqueitis–que ya estaba en Bilbao participando en los ensayos– por Lucas Meachen, un barítono aún joven que lleva cierto tiempo mostrando su arte en los más notorios coliseos de Estados Unidos. Superado el contratiempo, la sustitución resultó acertada y meritoria, pues Meachen demostró calidades de primer nivel, empezando por una voz sólida, potente, de muy grato timbre, bien emitida y bien matizada con la que dio vida a un espléndido Zurga. Cautivó ya desde el principio en el dúo de la amistad en que su línea no quedó ocultada por la más aguda del tenor, como también en la larga e impresionante escena con Leïla en el tercer acto.

Javier Camarena ostenta sin duda una de las voces más adecuadas para el papel de Nadir, con unos agudos fáciles, pasando del lirismo brillante al calor envolvente, y que usa siempre matizando cuidadamente la expresión; fue una delicia su versión de la famosísima romanza «Je crois entendre encore…”  ovacionada calurosamente por una audiencia emocionada.

Exquisita se mostró la soprano María José Moreno en el duro papel de Leïla luciendo una voz preciosa, equilibrada en toda la tesitura, emitida con limpieza admirable, en todo momento musical y expresiva, dominando con seguridad las agilidades en su aria “Me voilà seule…”; en sus invocaciones a Brahma y en los bellos dúos con Nadir y Zurga; toda su actuación estuvo en el nivel de la más alta excelencia; dibujó una Leïla espléndida, difícilmente repetible.

Por su parte, Felipe Bou cumplió solventemente con el papel de Sumo Sacerdote.

© ABAO-OLBE / E. Moreno ESQUIBEL

Javier Camarena y María José Moreno brillaron a partes iguales en los roles de Nadir y Leila

Gran parte del éxito se debió sin duda al trío protagonista, de tal altura, y poco más habría hecho falta para que la función hubiese sido un éxito histórico. Se le podría haber pedido al siempre competente Coro de la Ópera de Bilbao unas voces más redondas en la cuerda grave sobre todo en su primera aparición, en el primer acto; si bien luego se templaron, no llegaron a la impresionante prestación de las voces agudas, limpias, en cada cuerda unidas como una sola voz, rozando la perfección. La Bilbao Orkestra Sinfonikoa aportó categoría, sabiendo mostrar la soberbia orquestación de la obra, llena de filigranas sonoras, con la que Bizet dotó a esta ópera de juventud, muy bien dirigida por un competente Francesco Ivan Ciampa, que no descuidó detalle, vocal o instrumental, a lo largo de toda la ópera que llevó con gran seguridad y tempi adecuados.

La producción del Teatro La Fenice –su dirección, escenografía, iluminación y vestuario–­­ llegó firmada por Pier Luigi Pizzi. Sobre las tablas había un luminoso templo y delante un espacio limpio, una plataforma tan curvada que los actores casi salían a trompicones; allí se produce toda la acción, incluida la danza de los protagonistas en una coreografía muy sugerente con tintes hindúes de Gheorghe Iancu. Todo adecuado y bien cuidado, pero en este estreno brilló lo fundamental: Bizet escribió para esta obra algunas de sus páginas más inspiradas y en esta ocasión, solistas, coros, orquesta y dirección las ofrecieron en una versión realmente soberana. Se recordará por mucho tiempo.