Bieito encumbra al Arriaga con 'Die ersten Menschen'

Bilbao

21 / 04 / 2024 - Nora FRANCO MADARIAGA - Tiempo de lectura: 3 min

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stephan bilbao La producción de 'Die ersten menschen' de Calixto Bieito © Teatro Arriaga / Enrique M. ESQUIBEL
stephan bilbao La producción de 'Die ersten menschen' de Calixto Bieito © Teatro Arriaga / Enrique M. ESQUIBEL
stephan bilbao La producción de 'Die ersten menschen' de Calixto Bieito © Teatro Arriaga / Enrique M. ESQUIBEL

Teatro Arriaga

Rudi Stephan: DIE ERSTEN MENSCHEN

Annette Dasch, Simon Neal, Daniel Schmutzhard, John Daszak. Dirección musical: Robert Treviño. Dirección de escena: Calixto Bieito. 18 de abril de 2024.

El libro del Génesis plantea algunas dudas que, en una educación católica tradicional, se han resuelto habitualmente por parte de sacerdotes y catequistas con una respuesta evasiva en el mejor de los casos o, en el peor, con un pescozón; sin embargo, la mirada libre y sin prejuicios de Otto Borngräber en su libreto de Die ersten Menschen (ver previa en este enlace) da pie a un acercamiento a ese mundo post-paradisíaco donde la única familia –Adán, Eva, Caín y Abel– debe continuar con su vida fuera del Edén y cumplir con el no tan sencillo mandato divino de crecer y multiplicarse.

Esta aproximación al texto bíblico completamente diferente, realizada desde un ángulo simbólico y evidentemente influenciada por Freud y su psicoanálisis así como por el pensamiento retador de Nietzsche, casa a la perfección con la música de Rudi Stephan, inquieta y convulsa en su postromanticismo y a la vez inocente e ignorante aún de lo que las guerras iban a cambiar Europa, más allá de mapas y fronteras.

El binomio formado por Borngräber y Stephan en esta ópera, provocador e ingenuo a partes iguales, encontró en la propuesta de Calixto Bieito no solo el perfecto equilibrio, sino el sustrato idóneo donde poder desarrollarse en toda su profunda e intensa complejidad.

"La soprano Annette Dasch mostró un canto seguro y cómodo incluso en el extremo agudo, y el Adán interpretado por el barítono Simon Neal sonó redondo y carnoso"

El Teatro Arriaga puso en escena el montaje que Bieito estrenó en la Dutch National Opera de Ámsterdam en 2021 adaptándolo con esmero a las características del escenario bilbaíno, del que hubo que retirar seis filas del patio de butacas para que cupiera la escenografía diseñada por Rebecca Ringst, que incluía una grada casi vertical para los más de 80 músicos de la Euskadiko Orkestra Sinfonikoa. Los músicos, pese a la inusual disposición, cumplieron con creces el exigente cometido de la partitura, bien conducida por su titular, Robert Treviño, junto a la inestimable y necesaria colaboración del director asistente, Roberto Baltar, atento a marcar a los solistas, ya que la disposición de Treviño en el escenario impedía que los cantantes pudieran seguir sus indicaciones, salvo algún reojo en los monitores estratégicamente situados.

Los solistas estuvieron a un correcto nivel vocal, pese a las numerosas dificultades técnicas de la obra. La soprano Annette Dasch mostró un canto seguro y cómodo incluso en el extremo agudo, el Adán interpretado por el barítono Simon Neal sonó redondo y carnoso, Daniel Schmutzhard como Caín lució una voz bien armada y con un amplio registro, y el tenor británico John Daszak asumió el rol de Abel con arrojo pese a la endiablada tesitura. Un repaso más puntilloso pudiera pedir algo más de holgura en algún agudo, unos graves más rotundos en cierto pasaje o un fraseo más cuidado en algún momento, pero todos estos detalles quedaron completamente eclipsados por una interpretación teatral de los cuatro protagonistas absolutamente excepcional, minuciosamente trabajada por Bieito, que mantuvo tanto a los cantantes como al público en un rapto, intenso y emocional, difícilmente igualable y que coloca al Arriaga de nuevo, tras el éxito de Orgia, a la vanguardia de la ópera en España.  * Nora FRANCO MADARIAGA, corresponsal en Bilbao de ÓPERA ACTUAL