Berlín: Tretyakova deslumbra en 'Traviata'

15 / 03 / 2019 - Coco RODEMANN - Tiempo de lectura: 2 min

La soprano rusa Katerina Tretyakova regaló su Violetta Valéry a los berlineses culminando con casi 10 minutos de aplusos
La soprano rusa Katerina Tretyakova regaló su Violetta Valéry a los berlineses culminando con casi 10 minutos de aplusos

Staatsoper Unter den Linden

Verdi LA TRAVIATA

Karetina Tretyakova, Natalia Skricka, Katharina Kammerloher, Rame Lahaj, Alfredo Daza. Dirección: Masimo Zanetti. Dirección de escena: Dieter Dorn. 15 de marzo de 2019.

Con la soprano rusa KaterinaTretyakova en el papel de Violetta Valery la Staasoper recuperó para la programación de primavera La Traviata estrenada por Dieter Dorn en 2015. Fue una apuesta afortunada, lo más refrescante de una producción que ya en su estreno resultó inacabada y con falta de ensayos. La puesta en escena no mejoró con el paso del tiempo: su simbología es tan burda como minimalista. Oscura. Un saco de arena que se vacía grano a grano desde el eje transversal de arco que parece una guillotina pasando por un cráneo, un espejo agrietado hasta llegar al grupo de bailarines que forman ninots que van adquiriendo forma a medida que se acerca el momento el desenlace final de la protagonista. Dorn traduce la adicción de Verdi al amor-muerte en una escenografía estática y visualmente oscura, como un bodegón holandés en un tiempo moderno e indeterminado. Hasta los personajes, en ocasiones vestidos en colores, parecen naturalezas muertas.

Afortunadamente, el reparto de solistas buscado para la reposición revitalizó el montaje, especialmente Tretyakova, que permaneció toda la representación en escena, apoyada en las dos horas de representación sin pausa por sus propias fuerzas. Con una formación musical férrea, ofreció las tres facetas de Violetta escritas por Verdi y su libretista, fue soprano ligera en el primer acto, lírica en el segundo y dramática en el tercero, cantando un “Ah fors’è lui… Sempre libera” con excelente coloratura y trinos, pasó de los tonos agudos a lo dramático en “Amami Alfredo!” con sorprendente facilidad y culminó la transformación del personaje con gran lirismo. El tenor kosovar Rame Lahaj confirmó en el papel de Alfredo las razones que le que proyectan como uno de los tenores más exitosos de su generación. Ganador del Operalia 2016, fue un Alfredo verdiano, con buen caudal vocal y la intensidad dramática que requiere un personaje que incluso ha interpretado junto a Plácido Domingo en la Opéra de Paris y que, en demasiadas producciones, aparece algo desdibujado. Destacable fue igualmente la actuación del barítono mexicano, Alfredo Daza como Giorgio Germont, papel que interpretó en el estreno. Daza forma parte desde hace más de una década de la ensamble de la Staatsoper, donde ha destacado por roles italianos, como Fígaro, en El barbero de Sevilla; Renato (Un ballo in maschera) y Rodrigo, en Don Carlo.

El coro, sin embargo, resonó con indiferencia en trajes de colores brillantes. En lugar de ser un símbolo de una sociedad peligrosamente represiva, él no es más que un colectivo que pasa el tiempo en celebraciones aburridas.