Berlín: Risas y aplausos en el Staatsoper

09 / 10 / 2019 - Carmen VALERO - Tiempo de lectura: 3 min

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Diversas escenas de la producción de David Bösch de 'Die lustigen Weiber von Windsor' © Staatsoper Berlin / Monika RITTERSHAUS
Diversas escenas de la producción de David Bösch de 'Die lustigen Weiber von Windsor' © Staatsoper Berlin / Monika RITTERSHAUS
Diversas escenas de la producción de David Bösch de 'Die lustigen Weiber von Windsor' © Staatsoper Berlin / Monika RITTERSHAUS
Diversas escenas de la producción de David Bösch de 'Die lustigen Weiber von Windsor' © Staatsoper Berlin / Monika RITTERSHAUS

Staatsoper Unter den Linden Berlin

Otto Nicolai: LAS ALEGRES COMADRES DE WINDSOR

René Pape, Michael Volle, Pavol Breslik, Mandy Fredrich, Michaela Schuster, Anna Prohaska. Dirección: Daniel Barenboim. Direcció de escena: David Bösch. 3 de octubre de 2019.

La elección de esta ópera cómica, basada en la comedia homónima de William Shakespeare –Las comadres de Windsor– como arranque de la temporada en la Staatsoper sorprendió. Demasiado ligera para celebrar la solemnidad del Día de la Reunificación de Alemania, prácticamente expulsada de los circuitos por el Falstaff de Verdi, basada también el relato que Shakespeare escribió en apenas dos semanas para satisfacer los deseos de la Reina, deseosa de ver en escena a un Sir John Falstaff enamorado.

"Al caer el telón, el público se entregaba a una fiesta de vítores a los solistas, a la puesta en escena de David Bösch, a la dirección musical de Daniel Barenboim y al dramaturgo Detlef Giese"

Desde su estreno, precisamente en la Staatsoper el 9 de marzo de 1849, sólo se conocen 12 producciones y la última vez que se representó en este coliseo fue hace 35 años. Por algo será, era el comentario que se oía en los corrillos previo a la función. Casi tres horas y cuarto después, al caer el telón, el público se entregaba a una fiesta de vítores a los solistas, a la puesta en escena de David Bösch, a la dirección musical de Daniel Barenboim y al dramaturgo Detlef Giese, que eliminó gran parte de los diálogos hablados de la obra e hizo cambios para aportar la sal y pimienta imaginada por el realizador. Bösch sitúa la trama en un barrio de casas adosadas a la americana.

Las vecinas Frau Fluth (Mandy Fredrich) y Frau Reich (Michaela Schuster) reciben sendas cartas de amor del vecino de atrás, Sir John Falstaff (René Pape), un gordinflón adinerado, aunque de aspecto zarrapastroso que pasa sus días en la piscina de borrachera con sus amigos. Las mujeres, al descubrir que las cartas son idénticas, deciden darle una lección al vecino y, de paso, al celoso marido de la señora Flucht, interpretado por un impresionante Michael Volle.  Idean su juego en el porche trasero de sus adosados, animadas con champán, mientras una tiende la ropa y la otra recoge la mesa o habla por teléfono. La maestría en escena de Pape, Volle, Schuster y Fredrich, el conjunto armónico formado por sus voces, exquisitas y refinadas al oído por su elasticidad, transparencia y colores, realzaron un libreto cuya simpleza contrasta con la partitura. Los gigantes Pape y Volle no necesitaron esforzarse para entusiasmar al público y lo mismo sucedió con las solistas femeninas, sobre las que recae el peso de la obra.

La trama principal incluye una secundaria, protagonizada por Anna, la hija de los Reich, y tres candidatos a su amor. Ella está enamorada de Fenton (Pavol Breslik), pero su padre quiere que se comprometa con Junker Spärlich (Linard Vrielink), un personaje divertido que entra y sale de escena en bicicleta, y su madre con el doctor Cajus (David Ostrek), que en esta producción resulta ser también su amante. Lógicamente triunfa el amor. Anna, papel interpretado la siempre fiable Anna Prohaska y Fenton, se casan en secreto y para que no quede duda de su pertenencia se tatúan el nombre del otro en el brazo. Cajus y Spärlich se consuelan mutuamente y forman pareja homosexual. Hubo perdices para todos.