Berlín: 'Rigoletto' a la americana

05 / 06 / 2019 - Coco RODEMANN - Tiempo de lectura: 2 minutos

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La coproducción entre la Staatsoper y el Met que firma Barlett Sher 'americanizó' sutilmente la ópera de Verdi al tratar de adaptarla a la Europa de la época © Staatsoper Unter den Linden / Brinkhoff-Mögenburg
La coproducción entre la Staatsoper y el Met que firma Barlett Sher 'americanizó' sutilmente la ópera de Verdi al tratar de adaptarla a la Europa de la época © Staatsoper Unter den Linden / Brinkhoff-Mögenburg
La coproducción entre la Staatsoper y el Met que firma Barlett Sher 'americanizó' sutilmente la ópera de Verdi al tratar de adaptarla a la Europa de la época © Staatsoper Unter den Linden / Brinkhoff-Mögenburg
La coproducción entre la Staatsoper y el Met que firma Barlett Sher 'americanizó' sutilmente la ópera de Verdi al tratar de adaptarla a la Europa de la época © Staatsoper Unter den Linden / Brinkhoff-Mögenburg
La coproducción entre la Staatsoper y el Met que firma Barlett Sher 'americanizó' sutilmente la ópera de Verdi al tratar de adaptarla a la Europa de la época © Staatsoper Unter den Linden / Brinkhoff-Mögenburg

Staatsoper Unter den Linden

Verdi: RIGOLETTO

Cierre de la temporada

Michael Fabiano, Christopher Maltman, Nadine Sierra, Jan Martiník. Dirección: Andrés Orozco-Estrada. Dirección de escena: Bartlett Sher. 2 de junio de 2019.

La pregunta es recurrente: ¿qué hace el director de un coliseo cuando quiere o necesita llenarlo para contrarrestar los recortes que impone la política en el ámbito de la Cultura? Hay un truco que siempre funciona: Rigoletto. Este melodrama en tres actos de Verdi, tan repleto de hits que se ha convertido en tradición que el público la cante en la Arena de Verona, lo tiene todo y es por ello que los tres teatros berlineses no dejan de incluirlo en sus programas.

La producción estrenada ahora por la Staatsoper es fruto de la cooperación con la Metropolitan Opera House de Nueva York, aunque el regista estadounidense Bartlett Sher retocó la producción antes de su representación en Berlín para adaptarla a un teatro con la mitad de aforo y dotarla de los elementos que, desde Estados Unidos, se creen típicamente europeos. Y eso quiere decir uniformes negros, botas altas y una arquitectura de columnas clásicamente fascista con toques de art déco. Al fondo, para dar calor y colorido a la escena, que solo cambia con la entrada y retirada de andamios laterales que albergan la vivienda de Rigoletto y la taberna en la que se da muerte a su hija, murales de George Grosz. Estética como concepto, un remanso para los ojos para quienes tantas veces se ven obligados a cerrarlos.

La estridencia fue musical. La Staatskapelle, dirigida por el colombiano Andrés Orozco-Estrada, sonó plana. La soprano estadounidense Nadine Sierra, dominó el papel de Gilda pero no conectó con el público; su momento fue en el aria del primer acto, “Caro nome”, pese a que su coloratura fue poco fluida y sus notas agudas parecían estar recubiertas de aliento, con una emisión con aire que deslucía el esmalte y el timbre. Su expresión lírica es, no obstante, dulce y rica, pero ningún sonido en su extensa tesitura suena igual.

 

© Staatsoper Unter Den Linden - Brinkhoff/Mögenburg

Michael Fabiano encarnó a un Duca que no acabó de convencer

El tenor Michael Fabiano fue un Duca sin demasiados matices y sin medias voces para transmitir placer o dolor en el fraseo; cantó con una proyección excesiva y por momentos pareció que flaqueaba en los extremos del registro. En cambio en el conocido cuarteto “Bella figlia dell’amore” no se le oyó apenas y en el aria “Ella mi fu rapita” recibió incluso alguna protesta…

Solo el barítono británico Christopher Maltman, conquistó el corazón del público como Rigoletto, aunque su canto, voluminoso y duro, está al limite verdiano.

Este ha sido el último estreno de la temporada en la Staatsoper, que cierra el segundo aniversario de su regreso a la sede histórica sin haber cosechado ningún verdadero éxito abrumador. “Ha sido un año difícil”, explicó el intendente, Matthias Schulz al recordar que, cuando se hizo cargo de la dirección del coliseo, el 80 por cien de la programación ya estaba pactada.  Tampoco habrá borrón y cuenta nueva a corto plazo. Daniel Barenboim, permanecerá ligado al coliseo hasta 2027, cuando cumplirá 82 años, ya que su contrato como titular musical, que expiraba en 2022, ha sido renovado por otros 5 años.