Bello y meritorio cierre de temporada

Las Palmas de Gran Canaria

02 / 12 / 2020 - Agustín AROCHA - Tiempo de lectura: 3 min

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Boheme Bryan Hymel y Lianna Haroutounian interpretaron los roles protagonistas © Ópera de Las Palmas
Bohème Una escena de la producción de Carlo Antonio de Lucia de 'La Bohème' © Ópera de Las Palmas
Bohème Bryan Hymel y Lianna Haroutounian interpretaron los roles protagonistas © Ópera de Las Palmas

Ópera de Las Palmas

Puccini: LA BOHÈME

Nueva producción

Bryan Hymel, Lianna Haroutounian, Nadine Sierra, Massimo Cavalletti, Rubén Amoretti, Pablo Ruíz, Isaac Galán, Gabriel Álvarez. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Dirección: Karel Mark Chichon. Dirección de escena: Carlo Antonio de Lucia. Auditorio Alfredo Kraus, 26 de noviembre de 2020.

Casi un semestre después de la fecha prevista concluyó la temporada de Ópera de Las Palmas, gracias al esfuerzo organizativo de los Amigos Canarios de la Ópera (ACO) que logró cumplir casi todos sus compromisos iniciales de programación. Y esto a pesar de llevarse a cabo en un escenario distinto al habitual –el Auditorio Alfredo Kraus–, que por capacidad afectaba menos a la reducción de aforo obligatoria, y de una puesta en escena limitada por no contar con los recursos habituales del Galdós, pero con la ilusión y el saber hacer de un buen equipo, al que este detestable tiempo pandémico, no ha achicado.

"Lianna Haroutounian, propuso una Mimí maravillosa, rica en matices y sin mácula además de mostrar una asombrosa capacidad para adaptar su timbre a todas las variaciones del papel"

Entrando en materia, es La Bohème un título para el lucimiento de todos sus intérpretes. Cantantes y orquesta se deben matrimoniar para ofrecer todos los atributos que contienen los dramas puccinianos: intensidad, pasión elegíaca y grandes dosis de lirismo. Karel Mark Chichon consiguió aunar todo ello sin que el protagonismo del elenco se viera empañado por la disposición de la Filarmónica de Gran Canaria fuera de foso, que en producciones veristas de este calibre podría correr el peligro de tapar a los cantantes en los momentos más fervorosos.

En cuanto a la propuesta de la regia de Carlo Antonio de Lucia, dificultades aparte, superó la imposibilidad de cambios ágiles tras el telón con un uso de la luz y las sombras que suavizó la molestia de los cambios de cuadros en una representación sin los entreactos habituales. No faltó ningún elemento de los necesarios en un montaje clásico en cuanto a estilo, incluso se cumplió con nota en el complejo trasiego que plantea el Café Momus.

El reparto estuvo en conjunto a una gran altura. Bryan Hymel presentó un Rodolfo de voz bella, de timbre robusto y brillante y con un canto apasionado y entregado. Mejoró con el paso de la representación en la que comenzó con alguna pequeña inconsistencia en la línea de canto. Lianna Haroutounian, propuso una Mimì maravillosa, rica en matices y sin mácula, además de mostrar una asombrosa capacidad para adaptar su timbre de lírico spinto a todas las aristas del papel con dulzura y control. Nadine Sierra aportó belleza, calidez y sobriedad vocal a Musetta, lo que la hizo reconocible y adecuada sin caer en estridencias. El Marcello de Massimo Cavalletti colaboró al buen hacer del grupo con una buena emisión y una facilidad en el cambio de registro que lo hace lucir con mucha frescura.

Muy buen Colline de Rubén Amoretti y excelente la aportación de Pablo Ruíz, Isaac Galán y Gabriel Álvarez como comprimarios y de un eficaz Coro de ACO, mascarillas incluidas. Gran ovación final de un público que tiene ganas de ópera y, sobre todo, de normalidad.