Bellini vuelve a Nápoles con Radvanovsky y Albelo

Nápoles

06 / 02 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 2 min

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Pirata Sondra Radvanovsky culminó una gran actuación © Teatro San Carlo
Pirata Celso Albelo, espectacular Gualtiero © Teatro San Carlo
Pirata Luca Salsi completó un reparto de lujo para este 'Pirata' en versión de concierto © Teatro San Carlo

Teatro San Carlo de Napoli

Bellini: IL PIRATA

En 'streaming'

Sondra Radvanovsky, Celso Albelo, Luca Salsi, Franceso Pittari, Emanuelle Cordaro, Anna Maria Sarra. Orchestra e Coro del Teatro di San Carlo. Dirección: Antonino Fogliani. 5 de febrero de 2021.

Vincenzo Bellini inició su corta y triunfal carrera en Nápoles, donde estrenó sus dos primeras óperas. La modesta Adelson e Salvini en el Conservatorio y, posteriormente, Bianca e Fernando, que supuso su primer éxito, ya en el Teatro San Carlo. Los tentáculos de Domenico Barbaja pronto tentaron al joven y prometedor compositor que se dispuso a asaltar el Teatro alla Scala de Milán. Y a fe que lo consiguió y de manera clamorosa con su siguiente título: Il pirata (1827). La obra ha vuelto ahora al San Carlo, aunque sin aquellos aplausos y vítores del estreno, y no por falta de calidad –que la hubo, y mucha–, sino a causa de la pandemia que ha provocado que se ofreciese con el bellísimo San Carlo vacío y en versión de concierto vía streaming.

Para el estreno de Il pirata, Bellini y Barbaja reunieron a un trío vocal de altura, encabezado por el gran Rubini, la soprano Méric-Lalande y el barítono Tamburini. Tamaño derroche aporta pistas de la enorme dificultad vocal de los tres roles principales que en esta ocasión han interpretado Celso Albelo en el rol de Gualtiero, Sondra Radvanovsky como Imogene y Luca Salsi en el de Ernesto.

"La prestación de Radvanovsky fue creciendo en todo momento y, pese a lo agotador del papel, llegó al final en plenitud, completando una última escena simplemente espectacular"

La soprano canadiense nacida en Estados Unidos debía interpretar Imogene en París a finales de 2019, pero esas funciones se cancelaron y su debut en el rol se ha producido en el San Carlo, teatro en el que cantaba por primera vez. No parece el bel canto belliniano, a priori, el ámbito ideal para las características vocales de Radvanovsky. Se echa en falta cierta agilidad en la coloratura, su timbre no tiene la belleza aterciopelada ni su canto el abandono que poseían algunas ilustres predecesoras en el rol. Pero, sin ninguna duda, la gran cantante y artista se acaba imponiendo por medios, recursos técnicos y empaque dramático. Su prestación fue creciendo en todo momento y, pese a lo agotador del papel, llegó al final en plenitud completando una última escena –ahí donde se muestran las grandes divas– simplemente espectacular.

Celso Albelo ya ha cantado en diversas ocasiones el rol de Gualtiero. Pese a ello empezó especulador en «Nel furor delle tempeste«, lo cual no evitó ciertos problemas en la cabaletta posterior. Pero, afortunadamente, se trató de un espejismo pues a partir de ahí exhibió una enorme seguridad en todas sus intervenciones, mostrando arrojo, cuidada línea de canto, brillantes agudos e interesantes aportaciones expresivas, como en el gran trío con Imogene y Ernesto.

Luca Salsi aporta siempre una solidez vocal apabullante y su Ernesto no fue una excepción. El personaje no tiene demasiados recovecos y tampoco los tuvo el canto del barítono parmesano, que exhibió su bello timbre baritonal y se integró con musicalidad y contundencia en los diversos números de conjunto. Muy competente el resto del cast, compuesto por el lírico Goffredo de Emanuelle Codari, el intenso Itulbo de Francesco Pittari y la juvenil Adele de Anna Maria Sarra.

Antonino Fogliani dirigió con profesionalidad aunque con poca fantasía a unos entregados cuerpos estables del coliseo napolitano.