Beczala repite éxitos 15 años después

Bilbao

07 / 04 / 2021 - José Miguel BALZOLA - Tiempo de lectura: 3 min

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Beczala LesArts Piotr Beczala debutará en el ciclo Conciertos en el Auditorio de Oviedo © Palau de Les Arts / Mikel PONCE

Sociedad Filarmónica de Bilbao

Recital de PIETR BECZALA

Obras de Danaudy, Respighi, Tosti, Moniouszko, Puccini y Giordano. Camillo Radicke, piano. 30 de marzo de 2021.

Mucho ha cambiado la voz de este más que magnífico y sobresaliente tenor, que hace ya más de una década deslumbró en ABAO Bilbao Opera con su preciosa línea de canto y sus fulgurantes agudos en aquella Traviata de 2005 que quedará para el recuerdo. Hoy su voz, sin perder la extraordinaria calidad en su registro agudo, se ha completado con una exuberante fuerza en los registros medio y grave. Curiosamente la anterior actuación de Piotr Beczala en Bilbao no fue en la temporada abaísta, sino también en esta centenaria sala, sanctasanctórum de la música de cámara como es la Sociedad Filarmónica.

"Beczala ofreció un programa inteligente, mezclando canciones y arias que comenzó por tres deliciosas 'Arie di Stile Antico' de Stefano Donaudy dichas con singular encanto y limpieza"

En esa precedente ocasión Beczala vino a mostrar su exquisita flexibilidad y expresividad en todas las formas del canto, abordando con singular caracterización, dicción e interpretación el «Amor del poeta» de Schumann, junto a otras obras de Dvorák, y las de más peso de Rajmáninov y del polaco Karlowitz; pero aquel bello recital fue solo un anticipo de lo que ahora ha mostrado: un programa inteligente, mezclando canciones y arias que comenzó por tres deliciosas Arie di Stile Antico de Stefano Donaudy dichas con singular encanto y limpieza, seguidas por cinco canciones de Respighi en las que lució un delicado falsete para singularizar algún pasaje, terminando una primera parte con tres canciones de Paolo Tosti, dichas tan cabalmente como las haría un italiano, piezas de solo aparente sencillez que en alas de su preciosa voz llegaron muy adentro del público.

Ya en la segunda parte Beczala regaló un aria preciosa de la primera ópera de Stanislaw Moniuszko, un contemporáneo de Chopin aquí casi desconocido. En terreno más conocido, siguió con Tosca, una aplaudida «Recondita armonía» y, más memorable todavía, «E lucevan le stelle«; puede decirse que fueron difícilmente mejorables en cuanto a línea de canto, intensidad, expresión y proyección de voz. Y los mismos adjetivos corresponderían a sus versiones del aria de Chénier «Come un bel dì di maggio» y de Turiddu «Mamma, quel vino è generoso«.

En esa sala adicta a la delicada armonía de un trío de cuerdas y piano o a la finura del cuarteto, el generalmente seco –y más de una vez gélido– público de esta costa norte atlántica estalló en aplausos y ovaciones raramente oídos. Y Beczala, generoso, añadió al ya denso programa la deliciosa napolitana Catarí, y el aria «La fleur que tu m’avais jetée» de Carmen. Un excelente pianista, Camillo Radicke, mostró una perfecta conjunción con el cantante, envolviendo su voz con un intachable aparato sonoro.