Beczala puede con todo

Barcelona

17 / 05 / 2021 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 2.5 min

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Beczala Liceu Piotr Beczala, en su última actuación en Barcelona, en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Palau de la Música Catalana

Recital de PIOTR BECZALA

Debut en el teatro

Obras de Donaudy, Respighi, Wolf-Ferrari, Tosti, Verdi y Puccini. Sarah Tysman, piano. 13 de mayo de 2021.

Los cantantes de ópera que también se ganan su pan con recitales y conciertos acaban asimilando la concomitancia de géneros sin que ello suponga supeditar el peso de su actuación al que le es más habitual. Lo demostró Piotr Beczala en su recital de debut en el Palau  –ejecutado prácticamente sin pausas, por cierto– dedicando buena parte del material programado a la lírica de salón, con un reposado Donaudy, un conmovido Respighi –¡admirable su versión de Nebbie!– un variado Wolf-Ferrari en sus Rispetti y un Tosti excepcionalmente cálido que hizo saltar la habitual contención del entusiasmado público antes de que terminara el ciclo. Todo muy bien fraseado, con una musicalidad excepcional, un dominio absoluto de las dinámicas, emisión mixta incluida, y un agudo esplendoroso, pero dando la sensación de recurrir a un canto almidonado y escasamente espontáneo.

"Todo muy bien fraseado, con una musicalidad excepcional, un dominio absoluto de las dinámicas, emisión mixta incluida, y un agudo esplendoroso, pero dando la sensación de recurrir a un canto almidonado y escasamente espontáneo"

El clima cambiaría al ser abordado el repertorio operístico, desde un «Di tu se fedele» de gran aliento, acogido por los espectadores con un alborozo que no suele aparecer en las versiones completas del Ballo, un aria de Luisa Miller de gran porte y un «Recondita armonia» de muy convincente squillo  vocal, con la incorporación, en el ya inevitable capítulo de propinas, de un «E lucevan le stelle» perfectamente graduado, el antecedente juvenil del cuarteto del tercer acto de La Bohème (Sole e amore) y un «Come un bel dì di maggio» en el que ya acusaría un por otra parte lógico cansancio. Le acompañó muy bien el piano de Sarah Tysman, que tuvo también la oportunidad de lucirse en una intervención en solitario. Sala llena, dentro de la contingentación permitida, y público más que satisfecho. El papel Beczala sigue al alza en Barcelona, y con motivo.