Baumgarten ensombrece los esperados debuts de Beczala y Radvanovsky

Zúrich

22 / 06 / 2023 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

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Turandot Zürich Una escena del montaje de 'Turandot' de Sebastian Baumgarten © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
Turandot Zürich Una escena del montaje de 'Turandot' de Sebastian Baumgarten © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
Turandot Zürich Una escena del montaje de 'Turandot' de Sebastian Baumgarten © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS

Opernhaus Zürich

Puccini: TURANDOT

Nueva producción

Sondra Radvanovsky, Martin Zysset, Nicola Ulivieri, Piotr Beczala, Rosa Feola, Xiaomeng Zhang, Iain Milne, Nathan Haller, Jungrae Noah Kim. Dirección musical: Marc Albrecht. Dirección de escena: Sebastian Baumgarten. Opernhaus, 18 de junio de 2023.

Esta Turandot de Zúrich –última nueva producción de la temporada– ha supuesto el debut en el rol de Calaf del tenor polaco Piotr Beczala y de la soprano italiana Rosa Feola como Liù, a lo que se une la primera producción de Sondra Radvanovsky como Turandot; la soprano norteamericana el año pasado ya lo cantó el papel en versión concierto en Roma —junto a Kaufmann y Pappano—, lo que se tradujo en una grabación. Con estos mimbres, la Opernhaus de Zúrich contó con la producción firmada por Sebastian Baumgarten, que teatralmente aportó poco –o más bien confusión— y musicalmente quiso privar alpúblico del final escrito por Alfano o por Berio. No importa que Puccini dejara bocetos sobre el dúo final. Desde el podio, para Marc Albrecht el hecho de que Puccini no estuviera satisfecho con la escena final y que por culpa del cáncer de garganta –presente en la producción en forma de alquitrán que cae por todo el margen izquierdo del escenario– no pudiera terminarla, era justificación suficiente para rendirse al regista alemán y usar como telón final las palabras que Arturo Toscanini dijera en el estreno absoluto de la obra. Y tampoco es que el relato dramático de Baumgarten fuera nada escandaloso, simplemente su propuesta era anodina y poco atractiva.

Una gran hoja de papel donde se sobrescribe la historia –supuestamente– sirve para eje central de una escenografía que también sitúa a Turandot en una colmena, siendo la princesa la histriónica abeja reina de un enjambre matriarcal de insector-ciudadanos vestidos con uniformes propios de los primeros años de la revolución comunista. El verdugo Pu Tin Pao es el abejorro esbirro de la princesa; esta aparece en el segundo acto montada en una especie de cafetera-submarino junto a su padre Altoum, aquí un correcto Martin Zysset. Imágenes de fábulas chinas, la Primera Guerra Mundial o la bomba nuclear. Los príncipes aspirantes al trono vienen ataviados cuál superhéroes, más cercanos a The Boys que Superman y donde Calaf no disimula su anhelo por el poder más que por el amor. La propuesta no despertó el entusiasmo del público y se pudo oír alguna tímida protesta.

"Sondra Radvanovsky dejó al público boquiabierto ya con las primeras notas de 'In questa Reggia', con unos punzantes enigmas, pero también regalando 'pianissimi' cuando ella disponía"

Albrecht puso todo su empeño que exprimir decibélicamente los pasajes más sonoros de la partitura, sin poner las cosas fáciles a los solistas. Es cierto que cuidó en los pasajes más líricos y que su lectura es vibrante, a veces precipitada, buscando más su lucimiento que la complicidad con los cantantes. Quienes se beneficiaron de la dirección del maestro alemán fueron los coros participantes en esta producción que brillaron especialmente y con rotundidad.

A quien no le favorecería la estruendosa dirección fue al Calaf de Piotr Beczala; el tenor polaco, buscando un sonido más ancho e intentando no quedarse detrás de la Philarmonia Zürich, forzó un poco la emisión, tratando de asemejar su canto al de cantantes de antaño como Corelli o Del Monaco, lo cual le provocó un susto en el segundo acto y tampoco culminó como se esperaría la famosa “Nessum dorma”. Precisamente a Sondra Radvanovksy esto no le sucedería: conocidas sus cualidades en volumen y proyección, dejó al público boquiabierto ya con las primeras notas de “In questa Reggia”, con unos punzantes enigmas, pero también regalando pianissimi cuando era necesario. Su interpretación fue, siempre, a nivel superlativo.

Rosa Feola es una cantante solvente y muy musical, muy elegante en el fraseo, pero su voz no acaba de encajar para Liù, sobre todo en el tercer acto; y ya no solo antecesoras, sino también intérpretes contemporáneas del rol lo han defendido con mucha más valía. Por su parte, Timur recayó en las manos de un muy solvente Nicola Ulivieri y Ping, Pang, Pong fueron unos correctos Xiaomeng Zhang, Iain Milne y Nathan Haller* Albert GARRIGA, corresponsal en Zúrich de ÓPERA ACTUAL