Barcelona: Appl, uno de los nuestros

28 / 09 / 2019 - Toni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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Benjamin Appl maravilló al público del Palau junto a Kristian Bezuidenhout © Palau de la Música Catalana / Antoni BOFILL

Recital BENJAMIN APPL

Palau de la Música Catalana

Inauguración del ciclo Grandes Voces Lied

Obras de Schumann, Schubert y Mendelssohn. Piano: Kristian Bezuidenhout. En colaboración con el Festival Life Victoria. 26 de septiembre de 2019.

El barítono alemán Benjamin Appl, uno de los nombres emergentes en el panorama liederístico actual, ha mantenido durante los últimos años una intensa actividad en Barcelona, ciudad en la que ya ha ofrecido diversos recitales gracias, en buena parte, a la encomiable actividad de la Fundación Victoria de los Ángeles, creando así un especial vínculo entre artista y público que empieza a producir sabrosos frutos. Esta presencia regular permite, también, observar desde una posición privilegiada la evolución de un cantante que siempre ha destacado por la elegancia en el fraseo y la cuidada confección de sus programas.

"Gran presencia y comunicatividad escénica, una voz de barítono lírico bella, no demasiado amplia pero bien proyectada que superó sin aparentes problemas las grandes dimensiones del Palau"

En esta ocasión ha dado un paso adelante en todos los sentidos. Para empezar, se ha enfrentado a la sala grande del Palau de la Música Catalana, un reto para cualquier liederista por sus dimensiones. Y lo ha hecho con éxito, acompañado de un prestigioso pianista, aunque sería más correcto calificarlo de teclista, pues Kristian Bezuidenhout se mueve con la misma comodidad en el clavicémbalo, el fortepiano o el piano. Ambos plantearon un programa centrado en la primera época dorada del Lied, con obras de Franz Schubert, Felix Mendelssohn y Robert Schumann que, si en un principio se anunciaba con acompañamiento de fortepiano, finalmente se interpretó con el Steinway del Palau.

Abrió el programa una selección de canciones de Schubert en las que se puso de manifiesto las características conocidas de Appl. Gran presencia y comunicatividad escénica, una voz de barítono lírico bella, no demasiado amplia pero bien proyectada que superó sin aparentes problemas las grandes dimensiones del Palau. Dicción y fraseo cincelados con detalle, recordando en ciertos aspectos a su profesor, el mítico Fischer-Dieskau, y, como éste, cayendo por momentos en ciertos amaneramientos en ambos aspectos, más perceptibles en este primer bloque schubertiano que en Dichterliebe, el genial ciclo de Schumann que cerró brillantemente el programa.

 

Tras la primera parte, saldada con corrección aunque sin especial brillo, Bezuidenhout, que en piezas como Nachstück ya había mostrado destellos de su elegancia, interpretó una selección de las Canciones sin palabras de Mendelssohn con un enfoque clásico e intimista, de reconcentrado lirismo, aunque limitada gama expresiva. Una línea que mantuvo en su acompañamiento del ciclo schumaniano que cerraba el programa.

Con Dichterliebe apareció el mejor Appl. A su instrumento le falta rotundidad en algunos momentos, algo especialmente perceptible en piezas como «Ich grolle nicht» o «Ich hab im Traum geweinet» pero, concierto tras concierto, se percibe una evolución y un trabajo técnico del cantante en este sentido. Y en los Lieder más líricos y de carácter onírico, a través de los versos de Heine y la poética de Schumann, se mostró como un fraseador cálido, profundo e imaginativo, creando momentos de rara expresividad como en un extraordinario «Am leuchtenden Sommermorgen» o un conmovedor, por la sencillez de la exposición y sinceridad en la expresión, «Hör ich das Liedchen klingen». Bezuidenhout cerró el ciclo con un elegante postludio al que siguió un reverencial silencio y la cálida ovación de un público entregado a los encantos del barítono alemán, al que ya considera “uno de los nuestros”.