Barcelona: Relevo en el plató

15 / 05 / 2019 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 2 min

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© Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
© Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
© Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Bizet: LES PÈCHEURS DE PERLES

Olga Kulchynska, Dmitry Korchak, Bora Quiza, Federico De Michelis. O. Simfònica y Cor del Gran Teatre del Liceu. Dirección: Yves Abel. Dirección de escena: Lotte de Beer. 14 de mayo de 2019.

Con el desembarco de un nuevo equipo de concursantes en la isla las cosas, desde un punto de vista vocal, tomaron otro cariz: a estos se les oía en comparación con sus colegas del estreno del día anterior. Todos los componentes del reparto liceísta alternativo de estos Pescadores parecían estar en un estado de voz superior al de sus antecesores. Y no era una cuestión de volumen: era una cuestión de enfoque. Quizá motivados por la escasa pegada de quienes les habían precedido en el turno, y al precio de prescindir de sutilezas y exquisiteces belcantistas, todos los recién llegados vendieron otro artículo.

No menos espectacular fue la presencia sonora del barítono gallego Borja Quiza, con una voz bien proyectada que no quedó en un vergonzante segundo término en “Au fon du temple saint”

Dmitry Korchak, sin dejar de demostrar que podía también sacar partido del canto recogido y bien articulado, apretó el acelerador en los pasajes heroicos y convenció. Es cierto que en las notas tenute se notaba una cierta dificultad en mantener el equilibrio, pero el dúo del segundo acto con la soprano tuvo toda la intensidad requerida. No menos espectacular fue la presencia sonora del barítono gallego Borja Quiza, con una voz bien proyectada que no quedó en un vergonzante segundo término en “Au fon du temple saint”; su fraseo tenía poco de aristocrático, pero el cantante español consiguió que su dúo con Léïla del tercer acto tuviera toda la fuerza para el que fue pensado.

Olga Kulchynska, por su parte, exhibió todos los recursos vocales e interpretativos necesarios para dar relevancia al papel de Leïla: voz de timbre exquisito, con gran variedad en las dinámicas y óptima gestión de los pasajes de coloratura, cantó un “Comme autrefois” de gran belleza. Para abrochar adecuadamente el nivel vocal de la velada Federico De Michelis consiguió reducir al mínimo el ridículo de andar siempre con el falso micrófono en la mano para hacer un Nourabad de impecable impostación en toda la gama.