Barcelona: Monteverdi y la ópera

17 / 03 / 2019 - Roger ALIER - Tiempo de lectura: 2 min

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© Club Monteverdi

Concierto Monteverdi

La Casa de la Seda

Anaïs Oliveras, Eulàlia Fontova, Mariona Llobera, Matthew Thomson, Antoni Fajardo. Club Monteverdi. Vox Harmonica Ensemble. Dirección de escena: Jordi Pérez Solé. 17 de marzo de 2019.

Un acontecimiento musical insólito tuvo lugar en un marco histórico barcelonés muy curioso: el edificio de La Casa de la Seda, que fue el primer local de conciertos que hubo en la capital catalana a partir de 1763. La hermosa sala gremial rectangular del histórico edificio fue ocupada por un numeroso grupo de público que asistió a un concierto con los seis cantantes que componen el Club Monteverdi con el acompañamiento de tiorba a cargo de uno de ellos, Edwin García, que también interpretó el papel de Claudio en la dramaturgia. El concierto se produjo en la sala decorada como una especie de bar, en que se sirvieron cocteles durante las distintas músicas interpretadas de Claudio Monteverdi, cada una inspirada en un affeti musical a modo de hilo narrativo y teatral. Se cantaron madrigales, scherzi musicali y arias del compositor justamente considerado como el padre de la ópera, género que contribuyó a consolidar con la presentación de su Orfeo en Mantua, en febrero de 1607, siguiendo las iniciativas de los precursores Giacomo Peri y Giulio Caccini. La primera pieza que se propuso fue la Intrata de ese Orfeo cantada a cinco voces a cappella; después los cantantes entonaron piezas de los libros de madrigales del compositor, con especial énfasis en el célebre y tardío “Zefiro torna”, del noveno libro (1651) y con elegantes intervenciones del conjunto vocal Vox Harmonica Ensemble. Entre los miembros solistas destacó el canto del bajo Antoni Fajardo, cuya vocalidad confería especial solidez al conjunto al lado de las tres voces femeninas, la musical soprano Anaïs Oliveras, la sensual voz de la mezzosoprano Eulàlia Fantova y la expresiva contralto Mariona Llobera. Contribuyó al excelso trabajo canoro del conjunto la convincente voz del tenor Matthew Thomson, quien tuvo a su cargo la célebre primera aria de la historia de la ópera, “Rosa del ciel”, del Orfeo. Se cantaron también piezas procedentes de Il ritorno di Ulisse in patria (1640), que algunos consideran como ajena a Monteverdi, pero que el grupo considera perfectamente “canónica”. Destacó también el dúo “Pur ti miro” de L’incoronazione di Poppea (1643). La cuidada y extrema elegancia siempre en estilo de todos los músicos se enriqueció con el acompañamiento de tiorba a cargo de García, que a veces daba solo el tono, mientras los demás cantaban a cappella. Durante poco más de veinte números musicales se desarrolló el concierto con un repertorio pocas veces oído en actos como este. El cuidado espectáculo se benefició de la inteligente dirección escénica de Jordi Pérez Solé, del vestuario de María Albadalejo y de la iluminación de Jesús Pelegrín, bien adaptada al histórico especio del local. El público salió complacido del evento, y exigió un par de bises, que los cantantes ofrecieron con generosidad.