Barbeyrac en el Life Victoria, lo que pudo ser y no fue

Barcelona

23 / 03 / 2022 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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barbeyrac-operaactual-life (1) Un momento del recital de Stanislas de Barbeyrac © Festival LIFE Victoria / Elisenda CANALS
barbeyrac-operaactual-life (1) Un momento del recital de Stanislas de Barbeyrac © Festival LIFE Victoria / Elisenda CANALS

Festival de 'Lied' Life Victoria

Recital STANISLAS DE BARBEYRAC

Obras de Franz Schubert y Gustav Mahler. Stanislas de Barbeyrac, tenor. Celimène Daudet, piano. Recinte Modernista de Sant Pau, 21 de marzo de 2022.

Con dos de las más bellas mélodies de Henry Duparc cerraba su debut en el Lied Festiva Life Victoria el tenor francés Stanislas de Barbeyrac. Su indiscutible triunfo en el Liceu barcelonés durante las últimas semanas, donde firmó un protagonista de Pelléas et Mélisande modélico en la producción de la obra encabezada por Àlex Ollé y Josep Pons, había generado grandes expectativas. Su canto estilizado y bello timbre parecían deparar una auténtica delicatessen para gurmets, a degustar en la preciosa sala modernista barcelonesa. Pero, a menudo, las expectativas son las peores compañeras y el recital ofrecido por Barbeyrac no estuvo a su altura, excepto en el caso de las dos propinas mencionadas, «Extase» y «Soupir».

Sorprendió, de entrada, la brevedad del programa propuesto por el cantante y la sencillez de sus planteamientos, pues consistió en seis de los Lieder más populares de Schubert y el ciclo Lieder eines fahrenden Gesellen de Mahler, a lo que hay que añadir dos intervenciones solistas de la pianista Cèlimène Daudet. Abrió el recital «Im Abendrot», en la que el tenor puso de manifiesto la belleza de un instrumento de perfil lírico, perfectamente timbrado, colocado y proyectado. La voz de Barbeyrac es realmente seductora y está manejada con notables recursos técnicos que le permiten una considerable amplitud de dinámicas sin perder color ni calidad en el sonido. En ese sentido, este recital sirvió para confirmar que se trata de un cantante e intérprete de indiscutible nivel.

El problema es que un recital de Lied, y más en una plaza como la del Life Victoria por la que han pasado notables especialistas, no admite ni improvisación ni diletantismo y, a partir de la segunda canción, se percibió que el repertorio, pese a ser tan conocido, no estaba trabajado a fondo. Las lecturas tanto de «Ganymed» como de «Die Forelle» fueron tan superficiales que casi parecieron a primera vista, sensación que tuvo rúbrica definitiva en «Ständchen», cuando el cantante se perdió teniendo que ser rescatado por la creatividad de la pianista. Daudet, por su parte, mantuvo un buen nivel general, manteniéndose más en segundo plano en las canciones de Schubert, pero ofreciendo buenas prestaciones solistas en el Impromptu Nº 3 de Schubert y el arreglo de Liszt de la canción «An Meer», también del vienés.

"Sin duda las canciones de Duparc hubiesen sido el repertorio ideal para la presentación de Barbeyrac en el LIFE Victoria, el recital que pudo ser y, lamentablemente, no fue"

Mejor fueron las cosas con las cuatro canciones del ciclo Lieder eines fahrenden Gesellen, pese a la excesiva morosidad de los tempi utilizados en «Ging heut’ Morgen» y «Die zwei blauen Augen». Barbeyrac pareció más involucrado con el universo mahleriano, puede que consciente también de que la dinámica del recital no iba por donde hubiese deseado. Lo mejor de todo el programa, sin duda alguna, una intensa versión de «Ich hab’ ein glühend Messer», en la que el poderío tímbrico se unió a una interpretación sólida y convincente. Poco bagaje para un cantante de su categoría que, para dejar un mejor sabor de boca, regaló las dos preciosas interpretaciones de canciones de Duparc mencionadas al inicio de estas líneas. Sin duda ese hubiese sido el repertorio ideal para su presentación en el Life Victoria, el recital que pudo ser y, lamentablemente, no fue.

Previamente actuaron la soprano catalana Sara Sarroca y la pianista Quimey Urquiaga en el habitual pre concierto Life New Artists. Interpretaron hasta diez canciones de Brahms, Wolf y Grieg recibiendo una calurosa acogida del público. El dúo se mostró bien compenetrado en todo momento, con un programa trabajado y nada fácil. Sarroca posee un instrumento lírico atractivo y con posibilidades de expansión y su prestación fue in crescendo, desde un Brahms donde puso de manifiesto cierta dureza en el registro agudo hasta un Grieg fresco y evocador.* Antoni COLOMER, crítico de ÓPERA ACTUAL