Bailando entre dos mundos

Barcelona

10 / 02 / 2024 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
Ballo Vick Anna Pirozzi y Freddie De Tommaso © G.T. del Liceu / A. BOFILL
Ballo Vick Daniela Barcellona, Freddie De Tommaso y Sara Blanch © G.T. del Liceu / A. BOFILL
Ballo Vick Artur Rucinski y Anna Pirozzi © G.T. del Liceu / A. BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Verdi: UN BALLO IN MASCHERA

Freddie De Tommaso, Artur Rucinski, Anna Pirozzi, Daniela Barcellona, Sara Blanch, David Oller, Valeriano Lanchas, Luis López Navarro, Jose Luis Casanova, Carlos Cremades. Dirección musical: Riccardo Frizza. Dirección de escena: Jacopo Spieri (a partir del proyecto de Graham Vick). 9 de febrero de 2024.

El prematuro fallecimiento por covid del gran director de escena Graham Vick antes de finalizar esta propuesta para el Teatro Regio de Parma (ver crítica en este enlace) no permite saber si este Ballo in maschera de Verdi presentado en el Gran Teatre del Liceu y estrenado en el coliseo italiano en 2021 era el trabajo completo de Vick o una mezcla entre lo que quiso y pudo alcanzar a desarrollar y las ideas de su ayudante, Jacopo Spirei. Aunque en Parma se estrenó como Gustavo III, l o que ahora hay que valorar es lo ofrecido en el Liceu, y la verdad es que la parte musical y canora fueron mucho más interesantes que la propuesta escénica, más propia del Festival Verdi parmesano en época de pandemia que de una temporada de ópera. La escenografía se basa en una gran sala semicircular con la tumba del gobernador de Boston siempre presente que gira sobre sí misma, y que cuenta con varias puertas y numerosas sillas negras; este es el elemento central que enmarca la acción. Un multitudinario coro supervisa casi todas las escenas desde las alturas, en un segundo nivel, alejando a la masa coral de los solistas, solución ideal para al época de pandemia brindándole además un protagonismo inesperado cercano al de la tragedia griega. A ello se le sumó un complejo submundo de algo más de una docena de personajes queer, travestidos, propios de época moderna, que danzan impulsivamente, se retuercen por el suelo y juegan con el mobiliario a voluntad, los cuales, sorprendentemente, logran encajar entre ambos mundos especialmente en la escena de Ulrica y en el discotequero baile de máscaras del final, no así en la escena inicial del entierro o la del hórrido campo.

Ballo Vick Valeriano Lanchas, Artur Rucinski, y Sara Blanch © G.T. del Liceu / A. BOFILL
Ballo Vick 'Un ballo in maschera' en la dirección de escena de Graham Vick y Jacopo Spieri © G.T. del Liceu / A. BOFILL

La velada se recordará por haber sido una de las mejores lecturas musicales del maestro italiano Riccardo Frizza en el Liceu, quien supo obtener de la Sinfónica del Gran Teatre un empaque, una conjunción sonora y una expresividad en los matices que sin duda se convirtió en uno de los puntales del éxito de este exquisito título verdiano de madurez. El otro pilar fue un elenco especialmente adecuado y conjuntado, empezando por la pareja protagonista. La Amelia de Anna Pirozzi posee la amplitud de timbre en el centro, los sólidos y eficaces agudos y un instrumento aterciopelado que conjuntó con excelencia con el Riccardo de Freddie De Tommaso. El joven tenor británico de ascendencia italiana sorprendió con un instrumento dulce y carnoso, a la antigua, de perfecta dicción y excelente proyección que hizo las delicias del público con unos agudos amplios y bien cubiertos especialmente en la cavatina del primer acto, el dúo con Amelia y su aria final; su técnica, en todo caso, no parece del todo consolidada y en alguna ocasión se resiente la línea de canto, algo que deberá trabajar para coronarse como uno de los tenores con mayor talento de la actualidad. Muy interesante por su cuidada línea canora y expresividad el Renato del elegante barítono Artur Rucinski al que solo le faltó un punto de mayor proyección y solidez en el registro agudo.

Más que correcta la Ulrica de la mezzosoprano Daniella Barcelona, aunque el papel pida una verdadera contralto para darle toda la profundidad que requiere el personaje. Por su parte la joven soprano Sara Blanch derrochó entusiasmo, proyección y exquisitez en una interpretación del personaje de Oscar que los liceístas tardarán en olvidar. Muy solvente el resto del reparto, en especial el Samuel del bajo Valeriano Lanchas por la amplitud, solvencia y calidad de su instrumento, así como el también cuidado bajo de Luis López Navarro como Tom y el interesante barítono David Oller como Silvano.

El Coro del Liceu obtuvo también un destacado triunfo a pesar de que su lejanía con los protagonistas le restó algo de conjunción y eficacia, pero en cambio le dio mayor protagonismo en toda la ópera. La velada fue recibida con sonoros y largos aplausos para todos los solistas principales, para el director musical Riccardo Frizza y para los cuerpos estables del Liceu.* Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL