El Verdi más psicológico y político

Santa Cruz de Tenerife

29 / 11 / 2021 - Estrella ORTEGA - Tiempo de lectura: 3 min

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attila-tenerife-operaactual (2) Tanya Ivanova como Odobella © Ópera de Tenerife / Miguel BARRETO
attila-tenerife-operaactual (2) Una escena del montaje de Andrea de Rosa © Ópera de Tenerife / Miguel BARRETO
attila-tenerife-operaactual (2) Marko Mimica como Attila © Ópera de Tenerife / Miguel BARRETO

Ópera de Tenerife

Verdi: ATTILA

Marko Mimica, Tanya Ivanova, Alfredo Daza, Antonio Poli, Rocco Cavalluzzi. Dirección musical: Christopher Franklin. Dirección de escena: Andrea de Rosa.  Auditorio de Tenerife, 25 de noviembre de 2021.

El segundo título de la temporada presentado por Ópera de Tenerife ha sido la ópera Attila de Giuseppe Verdi, con libreto de Temistocle Solera y concluido por Francesco María Piave, basado en la obra de teatro Atila, König del Hunnen de Zacarias Werner. Y no es extraño a Verdi la idea nacionalista implícita o explícita y la intención de que sus melodramas tuvieran un carácter sociológico para que el público se viera representado en esa puesta en escena y a través de la alteridad tomara conciencia y posibilitara la acción conjunta. Ese es el mensaje que identificaba el poder del cruel rey bárbaro sobre Italia como claro paralelismo con la dominación austriaca sobre el pueblo italiano.

"La puesta en escena es parca, pero, no obstante, el trabajo de iluminación de Pascuale Mari suple con creces cualquier elemento, ya que instala al espectador en el meollo del devenir escénico"

Andrea de Rosa arranca el montaje con el muro derribado de una iglesia, refugio de mujeres y niños, para transmitir de inmediato el clima de violencia que se narra en la obra. También suscita una relación con lo sagrado, con lo misterioso… Su puesta en escena es parca, pero, no obstante, el trabajo de iluminación de Pascuale Mari suple con creces cualquier elemento, ya que instala al espectador en el meollo del devenir escénico.

El argumento trata de la invasión de Italia por Atila. Comienza por la conquista de la ciudad de Aquilea matando a su señor, pero no a su hija, Odabella, quien jura vengar a su padre dando muerte al rey de los hunos. Atila es atraído por la fortaleza y el carácter de la muchacha y la pide en matrimonio. Ella acepta, aunque está enamorada de Foresto, un noble de Aquilea, pero piensa que su matrimonio facilitará sus planes. Atila tiene un sueño que le impresiona: un anciano le impide conquistar Roma porque son los dominios de Dios. Aun así, avanza sobre la ciudad hasta que le sale al paso el papa Leon I con las mismas palabras que en su sueño; por ello se postra ante el representante divino y renuncia a tomar Roma. La obra continúa desarrollándose hasta la traición hacia Atila que acabará con su muerte.

Chistopher Franklin en el foso dirigió la Orquesta Sinfónica de Tenerife con un discurso musical tan preciso como la compleja obra requiere. El Coro de Ópera de Tenerife dirigido por Carmen Cruz matizado, perfecto.

En el reparto vocal sobresalió el bajo Marko Mimica como Attila arrogante de voz y con una presencia imponente. La soprano Tanya Ivanova encarnó a una Odobella suficiente, pero con falta de agilidad. Ezio fue el barítono Alfredo Daza, con un un timbre atractivo y buena dicción. El tenor Antonio Poli cantó el papel de Foresto con muy buena voz, empuje y perfecto fraseo. El bajo Rocco Cavalluzzi en el rol de Leone y el tenor Javier Palacios en el de Uldino completaron el reparto. Es quizá en esta ópera en la cual Verdi ensaya nuevas perspectivas, incertidumbres morales, nuevos prismas, y por eso exige de sus intérpretes no solo pasión sino la capacidad de modular hacia la sutileza y los matices psicológicos.  * Estrella ORTEGA, crítica en Santa Cruz de Tenerife de ÓPERA ACTUAL