Atenas: Una tragedia universal, según La Fura dels Baus

06 / 06 / 2019 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 3 min

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La 'Norma' futurista de Carlus Padrissa en el Odeón Herodes Ático © Festival de Atenas / Dimitris SAKALAKIS
Oroveso se presenta ante su comunidad © Festival de Atenas / Dimitris SAKALAKIS
Un mundo futuro ahogado por los residuos plásticos © Festival de Atenas / Dimitris SAKALAKIS

Festival de Atenas

Bellini: NORMA

Nueva producción

Carmen Giannattasio, Cellia Costea, Arnold Rotkowski, Raymond Aceto, Violeta Lousta, Yannis Kalyvas. Orquesta y Coro de la Ópera Nacional de Grecia. Dirección: Georgios Balatsinos. Dirección de escena: Carlus Padrissa (La Fura dels Baus). Odeón Herodes Ático, 5 de junio de 2019.

Los miles de turistas que visitan cada año la Acrópolis de Atenas pasan a pocos metros del impresionante teatro griego Odeón Herodes Ático, una construcción concebida para la música y el arte dramático con planta de teatro romano y capacidad para cinco mil espectadores construida en el año 161: marco ideal para esta nueva producción de Norma de Carlus Padrissa, un encargo del Festival de Atenas en un espacio mágico que sorprende además de por su belleza, historia y localización, por su excelente acústica (no tanto por su comodidad). El reto era importante para el regista catalán, responsable de la escenografía y la dirección de escena, ya que se enmarca en un espacio que es patrimonio mundial que presenta numerosas restricciones para preservarlo, casi sin áreas adyacentes al escenario. Padrissa se acercó a la trama belliniana enfatizando el apartado trágico del infanticidio de Norma de sus vástagos tenidos con el procónsul romano según el libreto de Romani, pero mirando sobre todo a la obra literaria en que se basa, Norma, ou L’infanticide de Alexandre Soumet; además la envuelve en una propuesta futurista y ecológica en la que la comunidad Celta de los druidas se convierte en una sociedad remota en una isla de residuos plásticos en el año 2050, sin futuro aparente al ser estériles. Solo Norma tiene descendencia (secreta), la cual constituye el futuro de este grupo humano.

Para describirlo presenta un escenario cubierto de residuos y un árbol de estructura mecánica en el cual se celebran los ritos. Todo ello adobado con un llamativo e interesante vestuario con iluminación incorporada a cargo de Aitziber Sanz e Imanol Gómez y logradas vídeoproyecciones de Marc Molinos y Alberto de Gobbi. La gran pared posterior del escenario sirvió de pantalla gigante y también para impactar con la aparición de Oroveso a gran altura (a pesar de que vocalmente quedase tapado por la orquesta). Padrissa, fiel a su estilo furero, jugó también con personajes que aparecen entre el público, con figurines postmodernos, grúas para mover a los protagonistas y figurantes que se arrastran, se descuelgan y se sumergen en un par de grandes burbujas acuáticas creando un clima sugerente y actual que fue reconocido por el público.

© Festival de Atenas / Dimitris SAKALAKIS

El Flavio de Yannis Kalyvas y el Pollione de Arnold Rutkowski, entre el público

El reparto estaba encabezado por el corpulento y autoritario Orveso del bajo Raymond Aceto, muy adecuado para el rol del jefe de la comunidad. Su hija Norma, la suma sacerdotisa, fue toda una sorpresa por la amplitud, el temperamento y la proyección de la soprano italiana Carmen Giannattasio, una cantante temperamental y de agudos bien proyectados y sonoros, con capacidad para la coloratura que ornamentó con alguna variación de interés a pesar de contar con unos pianísimos un tanto imprecisos. Destacó en su gran aria “Casta Diva” a pesar de quedar algo tapada tras las poleas y burbujas acuáticas del árbol principal, momento en que apareció fugazmente un retrato de la Callas en homenaje a la gran diva griega, carismática intérprete del personaje. Giannattasio aportó una voz muy acorde con la más profunda y oscura de la soprano rumana Cellia Costea, quien ofreció una destacada presencia escénica, gracias también a un vestuario lumínico de gran efecto. Lástima que en uno de los agudos del primer dúo con Norma un accidentado gallo rompió completamente la línea de canto, quedando hasta el final del acto completamente consternada a pesar del cariñoso beso y apoyo que le ofreció su compañera con gran afecto y solidaridad. Un accidente vocal que el público también supo dejar de lado para disfrutar de esta interesante velada en la que Arnold Rutkowski se hacía cargo del muy exigente rol del procónsul romano Pollione con un instrumento de bello y broncíneo timbre en el registro central, pero que presentó unos agudos un punto estrangulados, por lo que no acabó de redondear su prestación . Correcto el resto del reparto y convincente el Coro que tuvo momentos de gran lucimiento no solo por su prestación vocal, sino también por su desempeño escénico, muy favorecido por el vestuario. La Orquesta de la Ópera Nacional de Grecia estuvo dirigida con seriedad y acierto por la joven promesa griega de la batuta Georgios Balatsinos en su primera incursión en la ópera belliniana.