Arteta reconquista los corazones del público mallorquín

Santanyí

24 / 04 / 2024 - Eugènia GALLEGO - Tiempo de lectura: 2 min

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arteta mallorca La soprano Ainhoa Arteta y el pianista Francesc Blanco © Festival MallorcÒpera

Festival MallorcÒpera

Recital de AINHOA ARTETA

Obras de Ovalle, Lacerda, De la Torre, Halffter, Gustavino, Guridi, Obradros, Falla y Puccini. Ainhoa Arteta, soprano. Francesc Blanco, piano. Exterior del Teatre Principal de Santanyí. 20 de abril de 2024.

En una velada que prometía deleitar a los amantes de la lírica, la soprano Ainhoa Arteta, armada con su voz y su presencia, conquistó no solo los oídos, sino también los corazones de los más de 700 espectadores que la acompañaron en el exterior del Teatre Principal de Santanyí, bajo el cielo de Mallorca, donde se presenció una actuación muy aplaudida, sin que un catarro menguara su esplendor.

Con un saludo afectuoso en catalán, Arteta inició un recorrido sonoro que abrazó la diversidad musical y la identidad regional, creando un mosaico de canciones, estilos y estéticas. Su interpretación de Ovalle fue una declaración de intenciones; a pesar de la advertencia sobre su estado de salud, la soprano guipuzcoana desplegó una voz llena de carácter y matices. El repertorio continuó con canciones sudamericanas y vascas, antes de adentrarse en la rica tradición de la canción española. Cada canción se transformó en un lienzo que la cantante pintó con una paleta de emociones (especialmente las de Manuel de Falla), demostrando, además, un amplio conocimiento estilístico; Arteta ofreció una actuación que no solo reflejó un buen momento técnico, sino también una profunda conexión emocional con la música y su audiencia.

"a soprano vasca ofreció una actuación que no solo reflejó un buen momento técnico, sino también una profunda conexión emocional con la música y su audiencia"

El programa fue especialmente vitoreado por la inclusión de diversos bises, con interpretaciones de arias operísticas muy populares, como «Quando m’en vo» de La Bohème y «O mio babbino caro» de Gianni Schicchi, antes de concluir con una emotiva versión de El cant dels ocells, que resonó como un llamado a la paz y la reflexión. La comunión entre Arteta y su público fue innegable: cada pieza fue una conversación, un intercambio que trascendía el mero acto de cantar, estableciendo un vínculo intangible y poderoso, celebrado con aplausos fervorosos.

Francesc Blanco, por su parte, fue más que un acompañante; desde el piano actuó como un narrador que acompañó a la soprano con precisión, seguridad y una amplia paleta de matices. Con su interpretación de la obra para piano de la compositora mallorquina de finales del siglo XIX, Matilde Escalas, transportó a los asistentes otro tiempo. Estas obras, recuperadas en 2021 en una grabación del propio Blanco, ofrecieron una ventana a la rica herencia musical de la isla y destacaron tanto por su delicadeza, así como por la habilidad del intérprete para evocar la atmósfera y sensibilidad de la época: su actuación no solo complementó la voz de Arteta, sino que también brindó momentos de introspección y admiración hacia el legado cultural de Mallorca.  * Eugènia GALLEGO, corresponsal en Mallorca de ÓPERA ACTUAL