Armando Noguera, Guru de gran escuela

Niza

26 / 02 / 2024 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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guru niza La ópera ‘Guru’, de Laurent Petitgriard, con Armando Noguera como protagonista © Opéra de Nice / Dominique JAUSSEIN
guru niza La ópera ‘Guru’, de Laurent Petitgriard, con Armando Noguera como protagonista © Opéra de Nice / Dominique JAUSSEIN
guru niza La ópera ‘Guru’, de Laurent Petitgriard, con Armando Noguera como protagonista © Opéra de Nice / Dominique JAUSSEIN

Opéra de Nice

Laurent Petitgirard: GURU

Nueva producción

Armando Noguera, Sonia Petrovna, Anaïs Constants, Frédéric Diquero, Nika Guliashvili, Marie-Ange Todorovitch y otros. Dirección musical: Laurent Petitgirard. Dirección de escena: Muriel Mayette-Holtz. 20 de febrero 2024.

Al igual que Kovantchina de Musorgski y de Montségur de Marcel Landowski, la ópera Guru (2017) de Laurent Petitgirard trata del escabroso tema del suicidio colectivo, solo que esta vez la razón no es político-religiosa, sino metafísica: los adeptos a la secta de Guru (así se llama el director espiritual de la organización) aspiran y creen posible vivir en un mundo mejor, en un mundo perfecto. Apoyado en esta premisa, el libretista Xavier Maurel desarrolló una historia familiar al interior del grupo de prosélitos, que justificara el tétrico final, basándose en el hecho acaecido en Jonestown en 1978, donde se suicidaron más de 900 personas por orden de su gurú, Jim Jones. La ópera, nunca vista en Francia, fue estrenada en Polonia.

Petitgirard, autor y promotor de la obra, decidió dotarse de una orquesta pletórica; compuso una música rítmica, sobre la base de ostinati, poco o nada melódica, gran presencia de las maderas y empleo frecuente y por momentos ensordecedor de la batería. Vocalmente, dispuso que cinco solistas condujeran la trama con recitativos en diferentes tesituras, sin traza alguna de melodías cantables. Un sexto personaje se limitó a recitar su texto.

"Ni que decir tiene que el libreto dio a Guru, el papel fundamental de la obra, una atención especial y le atribuyó algunos pasajes, prolongados y duros, que tan solo un gran barítono podía atravesar"

Ni qué decir tiene que el libreto brinda a Guru, el papel fundamental de la obra, una atención especial, y le atribuyó algunos pasajes prolongados y duros, que tan solo un gran barítono podía atravesar. Armando Noguera, en la cúspide de sus posibilidades físicas, los afrontó sin temor y sin escollos en la Opéra de Nice. El artista argentino, héroe indiscutido de la noche con su Guru, a sus cualidades bien conocidas —presencia escénica, emisión perfecta con algún toque metálico que añadió agresividad— sumó esta vez elementos dramáticos propios de la indeterminación (proximidad-distancia) que un gurú debería supuestamente mostrar frente a sus incondicionales.

En su desempeño estuvo secundado por voces interesantes, como las del tenor Frédéric Diquero (Victor) de clara emisión y potencia bien controlada; Nika Guliashvili (Carelli) barítono-bajo de gran solvencia; Anaïs Constants (Iris), justamente aplaudida por el lirismo que transmitieron a la sala sus recitativos como la antigua amante de Guru y madre del hijo del tirano; y Marie-Ange Todorovitch, que interpretó el rol de Marthe, la madre de Guru, opositora de la decisión final de su vástago. El ambiguo personaje de Marie, presente en la comunidad y del todo opuesta a las consideraciones filosóficas de Guru, dio pie a Sonia Petrovna para mostrar un temple personal de acero y capacidades dramáticas de alto nivel.

Muriel Mayette-Holt, directora teatral y en su primera puesta en escena de una ópera, tuvo que sobrepasar las dificultades técnicas propias del escenario elegido. Contó con el apoyo del escenógrafo Rudy Sabounghi, pero la carencia de un foso de orquesta le obligó a situar a los maestros al fondo del escenario y a utilizar el video (Julien Soulier) con mayor frecuencia de lo debido. Por lo demás, acercó, tanto como le fue posible, el gesto a la palabra en todo momento y mantuvo constante la tensión dramática.

La producción no hubiese podido encontrar mejor director musical que Laurent Petitgirard, el propio compositor, conocedor como nadie de su propia obra. El coro de la Ópera de Niza, bajo la dirección de Giulio Magnanini, cumplió ampliamente con su misión.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL