Apoteósicos 'Puritani' con Anduaga y Oropesa

Nápoles

20 / 09 / 2022 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 4 min

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ipuritani-teatrodisancarlo-operaactual-1.jpg Un momento de la versión de concierto de 'I Puritani' © TSC / Luciano ROMANO
ipuritani-teatrodisancarlo-operaactual-1.jpg Xabier Anduaga como Arturo © TSC / Luciano ROMANO
ipuritani-teatrodisancarlo-operaactual-1.jpg Anduago junto a Davide Luciano (Sir Riccardo Foth) © TSC / Luciano ROMANO

Teatro San Carlo

Bellini: I PURITANI

En versión de concierto

Xabier Anduaga, Lisette Oropesa, Davide Luciano, Gianluca Buratto, Chiara Tirotta, Nicolò Donini, Saverio Fiore. Dirección: Giacomo Sagripanti. 16 de septiembre de 2022.

Prevista inicialmente en forma escénica y finalmente ofrecida en versión de concierto, I Puritani, última obra de Vincenzo Bellini, ha obtenido un éxito que no se exagera en definirlo como apoteósico, con el bis del dúo entre barítono y bajo del segundo acto, «Suoni la tromba» (que viene a ser como un «Va, pensiero» belliniano) y standing ovation con el público embravecido debajo del escenario que no se hartaba de gritar bravo y grazie a los emocionados intérpretes.

Quizá el más aplaudido fue el maestro José Luis Basso, que abandona el Teatro San Carlo de Nápoles con destino al Teatro Real de Madrid. Queridísimo por los aficionados napolitanos, algunos de los cuales le agarraron por las manos suplicándole «non te ne andare!». Por supuesto el coro, y así la fantástica orquesta, fueron elementos fundamentales en el logro de la velada. Esta última en manos del maestro Giacomo Sagripanti que de aquí se traslada a Bilbao para dirigir en octubre otra vez I Puritani. El joven y preparadísimo director musical ofreció una edición prácticamente integral, abriendo cortes di tradizione los que en el pasado más o menos remoto reducían la magnífica partitura a poco más de una selección de la ópera. Todas las repeticiones de las cabalette y strette, de los concertantes incluyendo el terceto del primer acto «Se il destino a me t’invola» entre Arturo, Enrichetta y Riccardo, y sobre todo ofreciendo casi integralmente el dueto final entre Arturo y Elvira, amén de otros recitativos nunca escuchados antes y recuperados en la edición critica de Fabrizio Della Seta. Su labor ha incluido una relación ideal con los cantantes, de hecho cantando todas las partes, con unos ritmos acertadísimos tanto en el canto cuanto en la orquesta.

El reparto no podía ser más homogéneo, compenetrado y suelto en una interpretación que no hizo añorar una puesta en escena. Empezando por los roles marginales que, sin los cortes, se trasforman en partes importantes por su participación en conceratantes y escenas de conjunto. El bajo Nicolò Donini se reveló un admirable y respetable Lord Gualtiero Valton, en tanto que Sir Bruno Roberton, en la voz del tenor Saverio Fiore destacó por presencia, timbre y proyección. Enrichetta di Francia, con su parte bien ampliada, pudo disponer de la grata voz y el buen cantar de Chiara Tirotta, una mezzo que se conoce por su carrera in crescendo.

Sir Riccardo Forth y Sir Giorgio fueron confiados a dos cantantes también emergentes en el panorama italiano, el barítono Davide Luciano de voz perfectamente emitida, completa y aterciopelada y el bajo Gianluca Buratto, de amplia extensión, con un grave de consistencia y el agudo también sólido y potente. Cantaron muy bien por separado, el primero la estupenda aria y cabaletta y el segundo el gran dúo con la soprano en el primer acto, habiendo de repetir tras la insistencia del público el célebre dúo del segundo.

"Además de soltar Dos y Res sobreagudos como si tal cosa, lo que asombra de Xabier Anduaga es, a parte de la belleza viril del timbre, la inteligencia del interprete en dominar dinámicas"

Sin embargo, los que enloquecieron al público fueron el tenor y la soprano. Xabier Anduaga, Premio ÓPERA ACTUAL 2021, ya había debutado el Arturo de I Puritani en A Coruña; por primera vez enfrentaba aquí el rol casi al completo, lo que comportaba un esfuerzo casi sobrehumano. La tesitura, sabido es, es de las más agudas para tenor y se juega casi toda en la llamada zona del passaggio, es decir siempre en el sector más alto de la voz. Pero además de soltar Dos y Res sobreagudos como si tal cosa, lo que asombra de este chico de 28 años es, a parte la belleza viril del timbre, la inteligencia del interprete en dominar dinámicas, entre el forte y el pianissimo, el usar una paleta de colores en el fraseo y la exaltante expresión de su accento en dominar la palabra cantada. Si tras el «A te o cara» casi se vino abajo el teatro, sobra decir lo que pasó después de «Ella è tremante» al finalizar la ópera, donde sus agudos fueron auténticos flechazos.

Lisette Oropesa debutaba Elvira. Esta artista es fascinante. Es uno de los pocos casos (¿Callas? ¿Deutekom?) en los que el defecto, un perceptible vibrato que asoma sobre todo en frio y que se transforma en su firma de unicidad y de prestigio. Ni decir tiene que su técnica es admirable, que su emisión, su administración de los fiati y de las messa in voce donde la nota pasa de un forte al pianissimo para luego ser reforzada, están entre sus múltiples calidades, en donde destacan la extensión desde un grave de cuerpo lirico al Mi Bemol di forza y sostenido, las agilidades, variadas y soltadas como las perlas de un precioso collar. Lo que conquista, es su exquisitez en el arte di porgere la frase, su dulzura y su entrar con el alma en el rol romántico de la desdichada y enloquecida Elvira, pasando de la alegría a la piadosa tristeza. Tras la polonesa brillantísima «Son vergin vezzosa» y el formidable final del primer acto, un «Rendetemi la speme» y un «Vien diletto» emocionantes y conmovedores. Una grandísima interprete ya en su primera lectura.  * Andrea MERLI, crítico de ÓPERA ACTUAL