Apoteósico retorno a España de Plácido Domingo

Madrid

10 / 06 / 2021 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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Retorno plácido domingo a Madrid / operaactual.com Hasta cinco propinas se regalaron al finalizar la gala. En la imagen, el director Josep Caballé aplaude al artista madrileño © Fundación Excelentia
Retorno plácido domingo a Madrid / operaactual.com Domingo y los participantes de la gala benéfica © VocesResponden
Retorno plácido domingo a Madrid / operaactual.com Plácido Domingo junto a Ainhoa Arteta © VocesResponden
Retorno plácido domingo a Madrid / operaactual.com Domingo, a dúo con María José Siri © VocesResponden
Retorno plácido domingo a Madrid / operaactual.com Domingo, Caballé Domenech y De León © Fundación Excelentia

Fundación Excelentia

Gala benéfica #vocesresponden

Obras de Giordano, Cilea, Leoncavallo, Catalani, Verdi, Tárrega, Millán Picazo, Giménez y Fernández Caballero. Plácido Domingo, Ainhoa Arteta, Nicholas Brownlee, Jorge de León, Marina Monzó, Pablo Sáinz-Villegas, María José Siri, Lucero Tena, Virginia Tola. Dirección: Josep Caballé Domenech. Auditorio Nacional, 9 de junio de 2021.

Pocas veces un acontecimiento artístico suscita el grado de expectación y apoyo que mucho antes de pisar el escenario había creado Plácido Domingo con su vuelta a Madrid, tras el silencio al que se le había condenado en los dos últimos años. Nada más pisar el escenario este madrileño universal fue recibido con una ovación de las que solo se rinden a los grandes de entre los grandes. Un público rendido y expectante, ese que lleva siguiéndole desde 1968 con devoción, le demostró su cariño en esta gala benéfica organizada por la Fundación Excelentia en favor del Plan Cruz Roja Responde frente al covid-19 y sus consecuencias sociales y psicológicas.

Un buen motivo que reunió a un público deseoso de empezar a salir de la pesadilla que han significado estos meses de pandemia. Domingo arrancó arriesgando, con una versión un poco imprecisa del «Nemico della patria!». Calentada la voz, emprendió, con una fabulosa María José Siri, de voz rotunda y esmaltada, de extraordinaria expresividad, la escena del segundo acto de La traviata, cuando se escuchó un Germont atento, matizado, de una teatralidad infinita. El gran momento de Domingo llegaría como Simon Boccanegra en «M’ardon le tempia», uno de esos papeles verdianos atormentados, casi abismales a fuerza de humanidad, en el que lució un timbre denso, más oscuro, una proyección dramática inigualable y una autoridad fuera de serie. Le dio la réplica un magnífico Nicholas Brownlee en el papel de Fiesco, una de esas voces que no se olvidan por potencia e inteligencia. Cuando, de propina, Plácido Domingo entonó «Por el amor de una mujer», de Luisa Fernanda, se volvió a escuchar al músico de elegancia suprema, que con un solo quiebro, un fraseo, un legato y una facilidad deslumbrantes resume más de dos siglos de canto.

"Un programa bien planteado que culminó con ovaciones interminables, unos artistas eufóricos, un público contagiado de alegría y un Plácido Domingo emocionado"

Jorge de León, con una apabullante demostración de energía y expresividad, le dio la réplica en «Invano Alvaro» de La forza. Y Virginia Tola, que cantó con finura y sensibilidad «Ebben? Ne andró lontana» de La Wally, lo hizo también en la escena a dúo «No cantes más La Africana», con gracia y casticismo a raudales. Marina Monzó encarnó con buen humor y virtuosismo de buena ley a Norina de Don Pasquale, y Ainhoa Arteta, como es su especialidad, se metió al público en el bolsillo con una encendida «Pace, pace mio Dio».

Triunfaron, como era de esperar, el maestro Pablo Sáinz-Villegas a la guitarra, con una versión espléndida de la Gran Jota de concierto de Tárrega, y Lucero Tena, una artista que parece venida de otro mundo por su entrega, su claridad y su virtuosismo, como solista absoluta a las castañuelas del Intermedio de La boda de Luis Alonso.

Un programa bien planteado que culminó con ovaciones interminables, unos artistas eufóricos, cinco propinas, un público contagiado de alegría y un Plácido Domingo emocionado, pletórico de vitalidad y juventud, que el Teatro de La Zarzuela y el Real deberían invitar a cantar ya mismo. Muy bien la Orquesta Clásica Santa Cecilia, particularmente en la obertura de La forza y en el Intermedio de La boda de Luis Alonso, bajo la batuta, con ganas legítimas de lucirse y participar en la fiesta, de un muy solvente e inspirado Josep Caballé Domenech* José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL