Anna Netrebko y Yusif Eyvazov en familia

Barcelona

05 / 11 / 2019 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 5 min

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Netrebko Eyvazov Yusif Eyvazov, Anna Netrebko y Christopher Maltman © G.T.L. / Antoni BOFILL
Netrebko Eyvazov Anna Netrebko junto a su marido Yusif Eyvazov © G.T.L. / Antoni BOFILL
Netrebko Eyvazov La soprano rusa Anna Netrebko © G.T.L. / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Netrebko, Eyvazov y Maltman cantan Verdi

Concierto 20º Aniversario de la Reconstrucción del Liceu

Anna Netrebko, Jusif Eyvazov y Christopher Maltman. Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Dirección: Denis Vlasenko. 4 de noviembre de 2019.

Este concierto de la gran soprano rusa Anna Netrebko estaba programado como uno de los eventos destacados de esta temporada conmemorativa del 20º aniversario de la reinauguración del Gran Teatre del Liceu. Una velada por tanto festiva, con las entradas agotadas hacía tiempo a pesar de sus precios elevados, enmarcada dentro de la gira por varios países europeos de la que es en la actualidad la cantante más importante del panorama lírico mundial.

La soprano estuvo acompañada por su marido, el tenor de Azerbaiyán Yusif Eyvazov y el barítono británico Christopher Maltman y por el joven y prometedor director ruso Denis Vlasenko frente a la Simfònica del Liceu. El programa no se centraba exclusivamente en Netrebko como hubiese querido una gran parte del público, pero presentó un menú de gran envergadura con guiños populares en la segunda parte.

El extenso programa estuvo dedicado por completo a Verdi hasta la primera pieza tras el descanso, iniciándose sorpresivamente con el dúo “Già nella notte densa” del primer acto de Otello para continuar con la obertura de Nabucco, cuando lo normal es ir introduciendo el clima apropiado con una pieza orquestal al inicio y crear expectación ante la aparición de los solistas vocales.

La obertura verdiana fue dirigida por Vlasenko, al igual que todo el concierto, con gran eficacia y excelencia, sabiendo dar el carácter y la profundidad oportuna a cada pieza tanto orquestal como en el acompañamiento de los cantantes. La pareja protagonista fue la encargada de iniciar la velada demostrando cada uno sus cualidades vocales respectivas: Netrebko lució un instrumento ancho, cálido, de exquisita elegancia en el fraseo y de perfecta afinación, mientras Eyvazov aportaba una voz no del todo atractiva, pero expresiva y de muy correcta emisión y proyección.

"A sus cuarenta y largos años, Netrebko está en una madurez vocal apabullante, controlando completamente su instrumento con una homogeneidad y riqueza en el sonido y en el control de la emisión que es un verdadero lujo"

Subió la temperatura del concierto con un “Tu che le vanità” de la soprano realmente impactante por la capacidad de proyección y un registro realmente amplio, desde los solventes graves a los excelentes agudos, todo ello con un fraseo exquisito y unos filados de auténtica estrella. A sus cuarenta y largos años, Netrebko está en una madurez vocal apabullante, controlando completamente su instrumento con una homogeneidad y riqueza en el sonido y en el control de la emisión que es un verdadero lujo.

Como Lady Macbeth cantó junto a Christopher Maltman el dúo final del acto tercero de Macbeth, con gran ímpetu y solvencia sobre la orquesta regalando un momento de uno de sus papeles que más éxito le han supuesto en el Met de Nueva York. Maltmann, un artista de exquisita dicción y expresividad, posee una capacidad interpretativa realmente especial y una proyección vocal incluso algo abrumadora por su potencia.

La primera parte se cerró brillantemente con la escena de Il Trovatore a cargo de los tres personajes que forman el triángulo amoroso y en la que Leonora confunde a su amado Trovador con el celoso Conde de Luna, “Tace la notte!”, donde Netrebko volvió a deslumbrar con sus dotes vocales.

Una segunda parte más popular

Eyvazov y Maltman abrieron la segunda parte con la última pieza de Verdi del concierto, el dúo de La forza del destino, “Invano, Alvaro… Le minaccie” presentando ambos personajes enfrentados de forma bastante convincente, especialmente el barítono. Maltman fue especialmente aplaudido por su aria en solitario de Andrea Chénier, “Nemico della patria”, con gran emotividad y expresividad, mientras que el tenor sacó el máximo partido de las populares y emotivas arias de Cavalleria rusticana, la dura “Mama, quel vino è generoso” y “E lucevan le estelle” de Tosca de Puccini.

Netrebko asumió la recta final del programa con una “Ebben? Ne andrò lontana” de La Wally de Catalani simplemente exquisita por la elegancia, cuidado del registro grave, fraseo ampuloso y por esos agudos homogéneos, timbrados y de exquisita fluidez y suspensión en la emisión. Los mismos recursos pudieron apreciarse en su exquisita versión del “O mio babbino caro” del Gianni Schicchi pucciniano. En medio, el encantador y algo frívolo dúo de La viuda alegre, “Lippen schweigen” junto al barítono, con algunos pasos de vals incluidos y finalizando ella junto a su marido en la emotiva escena final de la revolucionaria Andrea Chénier, escena en la que se expresan su amor antes de ser conducidos a la guillotina.

Una velada de gran nivel que dejó al público que llenaba el Liceu con ganas de disfrutar de la diva rusa en un título operístico completo. Un público más internacional de lo habitual que aplaudió y vitoreó principalmente a la artista durante más de un cuarto de hora y que agradeció con una única propina, la napolitana O sole mio a tres voces.