Ángeles Blancas pulsa el botón de 'Start' en el Maestranza

Sevilla

14 / 09 / 2020 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 3 min

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Ángeles Blancas, primera solista lírica de la nueva temporada del Maestranza © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO
Blancas, redescubierta en su madurez por el público del Maestranza © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO
Junto a la soprano, Juan Luis Pérez estuvo al frente de una reducida Real Orquesta de Sevilla © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO

Teatro de La Maestranza

Recital ÁNGELES BLANCAS

Start Festival

Obras de Falla. Ángeles Blancas, soprano. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Dirección: Juan Luis Pérez. 9 de septiembre de 2020.

De alguna forma había que reactivar la maquinaria después de la forzada pausa y, en estas, la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y el Teatro de La Maestranza se han inventado un festival ad hoc al que han llamado Start. Lo han conformado tres citas clásicas de carácter muy popular, tanto como para mezclar músicas de los Beatles con Las cuatro estaciones de Vivaldi y El amor brujo de Manuel de Falla.

"Su interpretación continuó ahondando en ese punto justo de hibridación entre canto aflamencado y operístico"

El primero de ellos contó con el protagonismo absoluto de la soprano Ángeles Blancas, una voz de la que se habló mucho y muy bien hace años y que, con el tiempo, fue menguando (inexplicable e injustamente) su presencia en los escenarios del país. Por eso resultó muy pertinente redescubrirla y que el coliseo sevillano le tendiera la mano para hacer además un repertorio (Falla), que demostró saberse muy bien y que ha llevado a otras plazas (idéntico programa llevó al Arriaga de Bilbao en 2017). Las Siete canciones populares del compositor gaditano guardaron el justo equilibro entre lirismo y gitanerío, aunque falló la dicción, que resultó ininteligible más allá de algunas palabras. Pero si se da por hecho que se conoce el contenido de estas canciones que Ernesto Halffter transcribió con gusto impresionista y cierto arrobo dulzón (una orquestación que debería ser ya relevada por la más diáfana de Luciano Berio) el resultado fue satisfactorio.

Juan Luis Pérez acompañó aseadamente a Blancas al frente de una Sinfónica reducida en efectivos y que brindó una lectura felizmente sin estridencias raciales. Mismos parámetros que aplicó a un Amor brujo algo más alicaído, pero con la soprano a pleno rendimiento, con estupendo empaste y buen gesto teatral. En su interpretación continuó ahondando en ese punto justo de hibridación entre canto aflamencado y operístico; una posibilidad válida en una obra que, a estas alturas y en este teatro, no supone novedad alguna.