CRÍTICAS
NACIONAL
Anduaga pone en pie al público de la Quincena
San Sebastián
86ª Quincena Musical
Recital de XABIER ANDUAGA
Obras de Paolo Tosti, Vincenzo Bellini, Gaetano Donizetti, Franz Liszt, Giuseppe Verdi, Franz Schubert, Reynaldo Hahn, Jacinto Guerrero y Pablo Sorozábal. Maciej Pikulski, piano. Teatro Victoria Eugenia, 12 de agosto de 2025.
La Quincena Musical, como ya demostró con el elenco de Amaya días atrás, hace una gran apuesta por los artistas y valores locales, y esta postura viene totalmente respaldada cuando los intérpretes presentan la profesionalidad y las altas cotas de calidad a las que nos tienen acostumbrados en los últimos tiempos; así que a nadie debería sorprenderle encontrar un recital de Xabier Anduaga, uno de los tenores más solicitados del momento, dentro de su programación.
Un teatro lleno y un público totalmente entregado de antemano evidenciaban el cariño y el orgullo que sienten los donostiarras hacia su figura local, a los que Anduaga correspondió con un recital de cerca de dos horas y media y un repertorio bien escogido en torno al tema del amor, que realzaba sus dotes como cantante y la versatilidad de su voz.
Y es que poco se puede añadir a las bondades de su canto que no se haya dicho ya: una voz de centro colorido, denso y cálido que impulsa con facilidad un registro agudo luminoso, de deslumbrante timbre, rico en armónicos, vibrante y generoso; apoyada en una emisión sólida y segura, de fraseo largo y elegante, con un envidiable control del fiato, un dominio del abanico dinámico fabuloso y una dicción perfecta. Todas estas características, junto a una voz poderosa de magnífica proyección –casi excesiva para una sala de las dimensiones del Victoria Eugenia–, explican por sí solas por qué Anduaga se ha convertido, con sólo 30 años, en uno de los tenores más respetados a nivel mundial.
Empezó la velada con tres conocidas canciones de Tosti, que sirvieron al tenor para, además de ir tomándole la medida a la voz, ofrecer un adelanto de lo que depararía la noche en cuanto a rango de dinámicas —desde la máxima plenitud vocal a la más leve mezza voce— y amplitud de registro. A continuación, interpretó “La ricordanza” de Bellini y el aria “Una furtiva lagrima” de L’elisir d’amore de Donizetti. Tras ellas, el pianista Maciej Pikulski abordó la “Paráfrasis de concierto sobre Rigoletto” de Liszt, con un bello paseo bien desarrollado entre los temas más reconocibles de la ópera de Verdi, lleno de ligeras, veloces y cristalinas notas lisztianas y con un acertado uso del pedal.
Cerró esta primera parte con dos arias de Lucia di Lammermoor y La traviata, respectivamente, que provocaron bravos entre el público. Sin embargo, aunque vocalmente no fue para menos, la seriedad —por no decir frialdad— del intérprete restó frescura a la faceta actoral y, en cierto modo, a la expresividad.
Tras la pausa, interpretó Tre sonetti di Petrarca, compuestos por Liszt, en los que destacó tanto la notable presencia del piano como el increíble manejo de dinámicas, el canto dulce y casi afalsetado, con un hilo de voz, así como el inteligente uso de las pausas dramáticas. Pikulski sumió al público en una suerte de cristalina ensoñación con la conocida pieza “Ständchen” de Schubert —en un arreglo también de Liszt— antes de afrontar la traca final del concierto con tres hermosas y delicadas piezas en francés de Reynaldo Hahn y dos romanzas: “Flor roja” de Los gavilanes y la conocidísima —y esperada— “No puede ser” de La tabernera del puerto. En ellas, a pesar de ese canto distante característico de Anduaga, se le vio disfrutar y entregarse más a la interpretación.
La calurosa ovación del público deparó tres propinas cómplices —la napolitana “O sole mio”, la tierna melodía vasca “Haurtxoa seaskan” y el bolero de María Grever “Júrame”—, mucho menos encorsetadas, que terminaron de conquistar a los asistentes, quienes despidieron a Anduaga puestos en pie. * Nora FRANCO MADARIAGA, corresponsal en el País Vasco de ÓPERa ACTUAL
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