'Andrea Chénier' desde la Greek National Opera (GNO)

Atenas

17 / 05 / 2021 - Helena MATHEOPOULOS - Tiempo de lectura: 2 min

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GNO Marcelo Álvarez y Maria Agresta en 'Andrea Chénier' © GNO / A. SIMOPOULOS
GNO Chénier 'Andrea Chénier' en la GNO TV © Greek National Opera / A. SIMOPOULOS
GNO 'Andrea Chénier', con Marcelo Álvarez y Maria Agresta, en la Greek National Opera de Atenas © GNO / A. SIMOPOULOS

Greek National Opera (GNO)

Giordano. ANDREA CHÉNIER

Grabada en el Stavros Niarchos Hall de la GNO y retransmitida en diferido por la GNO TV

Marcelo Álvarez, Dimitri Platanias, Maria Agresta, Marissia Papalexiou, Ines Zikou,  Julia Souglakou. Director musical: Philippe Auguin. Director de escena: Nikos Petropoulos. Orquesta y Coro de la GNO. 28 y 30 de enero de 2021.

Esta reposición por la GNO de la clásica y bella producción de la popular ópera de Giordano suponía la contribución por parte de la compañía a los actos del Bicentenario de la Guerra de la Independencia griega contra los turcos. El repertorio de la temporada tenía a la “revolución” como nexo común y Andrea Chénier iba a ser su espectáculo inicial a finales del pasado mes de enero. A causa de la pandemia que arruinó todos los  planes de los teatros de ópera, no obstante, tuvo que ser grabado en vivo y distribuido en streaming a finales de marzo.

El reparto, presidido por el tenor argentino Marcelo Álvarez en el papel protagonista, comprendía al barítono griego Dimitri Platanias como Gerard (un papel que ha cantado con éxito en el Covent Garden) y a Maria Agresta como Maddalena, con Philippe Auguin a las riendas musicales del espectáculo con la orquesta de la GNO, en una versión de gran aliento verista y de gran sensibilidad para las necesidades de los cantantes.

Marcelo Álvarez estuvo a un excelente nivel desde el principio como Chénier. En la primera de sus principales ocasiones de lucimiento, el Improvviso “Un dì all’azzurro spazio” supo evitar lo que Carreras definía como “actitud de gladiador” con la vocalidad aposentada en el forte y el fortissimo para basar su canto en la sutileza del color y en los matices dinámicos, dejando el tono heroico para frases como “T’amo, divinamente belle, o patria mia” en el tramo final del aria. En toda esta escena, la cámara de televisión de Ion Kastoulis estuvo especialmente hábil al seguir las expresiones de asombro de los  invitados ante las apasionadas frases del poeta.

El tenor entro en calor con la segunda de sus grandes intervenciones, “Credo in una possanza arcana” en el acto segundo, fragmento que exige un tono heroico a Chénier que mantendría en “Sì, fui soldato” en la escena del Tribunal, aunque la tesitura, más central en esta página le presentaría ahí menos dificultades. Uno de los mayores desafíos para el tenor, con todo, es el representado por su última aria , “Come un bel dì di maggio”, que contiene su música más lírica tras los esfuerzos de una velada centrada en el tono dramático. Álvarez respondió al reto de forma magnífica, revelando de manera elocuente toda la sensibilidad poética y el amor por el arte del protagonista.

Dimitri Platanias dominó el escenario desde su aparición en el palacio de la Condesa de Coigny con una versión de la primera aria de Gerard tan vehemente como sutil en el fraseo. Se mostró particularmente impresionante como actor y cantante en su gran escena del acto segundo con Maddalena, después de haber dado toda su fuerza al aria “Nemico della patria” en la que supo traducir todas las dudas del personaje y su torbellino emocional.

La soprano Maria Agresta es una cantante refinada y musical, pero su voz, esencialmente lírica, dio la impresión de resultar excesivamente ligera para un rol tan específicamente verista, especialmente en momentos como “La mamma morta”. Para empeorar las cosas, el maquillaje excesivamente blanquecino no le hacía justicia a su agraciado rostro. Los papeles menores estuvieron todos bien servidos con la atractiva Bersi de Marissia Papaalexiou, la digna Condesa de Ines Kikou, la conmovedora Madelon de Julia Souglakou, Yannis Yannissis, impresionante en el leal Roucher, Christos Kechris, un Incroyable adecuadamemnte peligroso y Nicholas Stefanous como el Abate.

El Coro de la GNO mostró un nivel excelente en todas sus intervenciones, con una motivación explicable por estos meses de inactividad, cerrando los resultados de una velada que hubiera generado un verdadero entusiasmo en la sala de haberse podido vivir en directo.