Amores de un artista castrado

Madrid

18 / 02 / 2020 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 2 min

Print Friendly, PDF & Email
Maite Beaumont y Nancy Fabiola Herrera, excelentes voces femeninas © Teatro de la Zarzuela / Javier DEL REAL
Orquesta, coro, solistas y director, aplaudidos por el público de La Zarzuela © Teatro de la Zarzuela / Javier DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Bretón: FARINELLI

Versión de concierto

Maite Beaumont, Nancy Fabiola Herrera, Rodrigo Esteves, Leonardo Sánchez, David Menéndez, Manuel Fuentes. Orquesta y Coro Titulares del Teatro de la Zarzuela. Dirección: Agustín García Calvo. 17 de febrero de 2020.

 

En 1902, Tomas Bretón estrenó en el Teatro Lírico de Madrid su ópera Farinelli dedicada al famoso castrado italiano que triunfó en la Corte española. En un gesto que cumple con su misión de institución nacional, el Teatro de La Zarzuela recuperó la obra, aunque en versión de concierto. Un reestreno en toda regla, por tanto, de una ópera española que, como era de esperar en una creación de Bretón, combina con genio la inspiración española con aires veristas y una densidad orquestal casi wagneriana. Farinelli se centra en los amores del cantante con otra artista, romance al que debe renunciar por motivos obvios aunque solo la muchacha desconoce la triste realidad. El amor, esta vez, queda sacrificado por el arte.

"Maite Beaumont, con una voz clara, bien colocada, expresiva y sin problemas en los adornos que debía de emitir el gran cantante, y Nancy Fabiola Herrera, con su imponente instrumento, de colores variados y gran belleza"

En esta aplaudida exhumación brillaron las dos protagonistas: Maite Beaumont como el castrado, con una voz clara, bien colocada, expresiva y sin problemas en los adornos que debía de emitir el gran cantante, y Nancy Fabiola Herrera como Beatriz, con su imponente instrumento de colores variados y gran belleza. Estupendo el desempeño del joven tenor Leonardo Sánchez como amante frustrado de la joven despistada.

El Coro Titular del Teatro de La Zarzuela estuvo a la altura de lo exigido por una obra en la que juega un papel fundamental, y la Orquesta de la Comunidad de Madrid, también evidente protagonista de la partitura, demostró su musicalidad y su finura a las órdenes de un efectivo Guillermo García Calvo.

Emilio Gutiérrez Caba intentó salvar, sin la menor posibilidad de éxito en todo caso, unos absurdos textos introductorios.