Allemonde, el reino vacío y oscuro

Lille

12 / 04 / 2021 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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Pelleas Lille Alexandre Duhamel junto con Vannina Santoni © Opéra de Llille / Frederic LOVINO
Lille Pelléas Una escena de la oscura producción de Daniel Jeanneteau © Opéra de Llille / Frederic LOVINO

Opéra de Lille

Debussy: PELLÉAS ET MÉLISANDE

Nueva producción en 'streaming'

Julien Behr, Vannina Santoni, Alexandre Duhamel, Marie-Ange Todorovitch, Jean Teitgen, Damien Pass, Hadrien Joubert. Orquesta Les Siècles. Dirección: François-Xavier Roth. Dirección de escena: Daniel Jeanneteau. 9 de abril de 2021.

 

Daniel Jeanneteau dispuso por toda escenografía para esta Pelléas et Mélisande, un escenario vacío con un agujero circular de profundidad desconocida en su centro, que lo mismo sirvió de fuente que de lago, de charco y de tumba. Por momentos, trazó una línea recta, horizontal, luminosa, en el fondo a guisa de horizonte marino. Los protagonistas masculinos vistieron un sobrio traje de calle, oscuro, y camisa blanca. Mélisande, con el pelo bien corto, se puso de rojo en las secuencias extremas y vistió como un hombre en las centrales. Reforzó la iluminación –de Marie-Christine Soma– tenue en el centro del plató con una oportuna lámpara de mano para resaltar fugazmente, aquí o allá, una cara, un personaje o un lugar. Y poca cosa más. El universo de Allemonde quedó así definido como marco de la sórdida historia.

El ambiente oscuro y vacío facilitó grandemente el trabajo de François-Xavier Roth, quien brindó a cada transición la ligereza o el dramatismo que pedía el momento, acompañó a los cantantes sin buscar protagonismo dando el respaldo indispensable para completar con la música lo que los actores decían o callaban. A cada cuadro dio su ritmo y su color y creó al cabo el ambiente musical onírico que demandaba la obra.

"Entre los intérpretes sobresalió Alexandre Duhamel como un Golaud de emisión viril, de ancho espectro y timbre constante"

Gracias a la preparación escénica y musical, y a la excelente calidad retórica de todos los cantantes, las palabras pronunciadas con arte y esmero –mar, bosque, fuente, lago– fueron apropiándose del universo del cuento y adquirieron en simbiosis perfecta con la música el valor de escenografía. La idea motriz del libretista Maeterlinck quedo así esta vez, satisfecha. Entre los intérpretes sobresalió Alexandre Duhamel como un Golaud tierno al principio, con dudas luego, feroz más tarde y arrepentido al final. De emisión viril, de ancho espectro y timbre constante, sus escenas con Yniold (un Hadrien Joubert impecable) y con Pelléas fueron memorables. Vannina Santoni fue una Mélisande sin malicia, de emisión clara y cristalina (tal vez excepto en la primera escena) que supo retener sus impulsos amorosos para no anticipar el desastre final. Julien Behr (Pelléas) tardó en dar de sí cuanto requería el personaje y aunque vocalmente cumplió desde un principio fue en su dialogo final con Mélisande que el artista mostró todo su potencial artístico.

Marie-Ange Todorovitch, (Geneviève) leyó la carta con gran aplomo y serenidad, Jean Teitgen (Arkel) caracterizó al patriarca con aplomo, Damien Pass (el médico) asistió a Mélisande en su lucha final por la vida y Hadrien Joubert interpretó a Yniold con sentido teatral y dominio del escenario.

Apláudanse la toma de sonido y la modestia de las tomas, bienvenida en este caso.

* La grabación quedará disponible en la plataforma de ópera en streaming OperaVision desde el 9 de abril al 10 de octubre.