'Alexina B.', una voz intersexual que renace en el Liceu

Barcelona

20 / 03 / 2023 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

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Alexina B. Liceu Lidia Vinyes-Curtis (Alexina) y Alicia Amo (Sara), en el estreno mundial de 'Alexina B.' de Raquel García-Tomás © G. T. L. / Antoni BOFILL
Alexina B. Liceu Lidia Vinyes-Curtis (Alexina) en el estreno mundial de 'Alexina B.' de Raquel García-Tomás © G. T. L. / Antoni BOFILL
Alexina B. Liceu Xavier Sabata (Médico) y Lidia Vinyes-Curtis (Alexina), en el estreno mundial de 'Alexina B.' de Raquel García-Tomás © G. T. L. / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Raquel García-Tomás: ALEXINA B.

Estreno absoluto

Lidia Vinyes-Curtis, Alicia Amo, Elena Copons, Xavier Sabata, Mar Esteve, Varias solistas del Coro Vivaldi-­Petits Cantors de Catalunya. Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Dirección musical: Ernest Martínez Izquierdo. Dirección de escena: Marta Pazos. 18 de marzo de 2023.

Había bastante expectación ante el estreno absoluto de Alexina B., ópera de la compositora Raquel García-Tomás (Barcelona, 1984) –segunda de una mujer en los 175 años de historia del Liceu tras Vinatea (1974), de la valenciana Matilde Salvador– con una incipiente carrera operística y un lenguaje contemporáneo y ecléctico, que cuenta con un meritorio aprecio entre el público, la crítica y las instituciones, siendo Premio Nacional de Música (2020). El estreno, en la sala principal del Gran Teatre, llegó amparado en sus éxitos anteriores, especialmente con su ópera bufa Je suis narcissiste (Madrid y Barcelona, 2019) y del monólogo Per precaució, este último, parte del proyecto de nueva creación del propio Liceu.

Una carrera meritoria a la que añade esta Alexina B., (más información en este enlace) que acabó siendo muy aplaudida por el público, centrada en una biografía alejada de los dramas habituales del género, en este caso basada en las memorias que dejó Herculine Barbin (1838-1868), conocida como Alexina. Nacida en Francia con una condición intersexual, fue criada como niña, pero que en edad adulta, tras sus serios problemas físicos y un par de exhaustivos reconocimientos médicos, se la reconoce como hombre. Una nueva realidad con la que no acaban sus problemas, ya que asediada por el rechazo social y su pasado, acaba por suicidarse a los 29 años. En Alexina B. todo ello queda plasmado en un interesante libreto en francés realizado por Irène Gayraud. En la partitura se refleja la habitual libertad creativa de la compositora, música de una sutileza extrema,  con una reducida plantilla orquestal de 20 músicos, incluyendo arpa y piano, y que bebe de diversas fuentes, desde el lirismo de Debussy al jazz o el musical, en el que coincide con la amplificación de las voces –lo menos interesante de la propuesta–, el uso del sintetizador o los pasajes pregrabados. Su lenguaje acaba siendo cercano al público actual, con un abierto apoyo a la teatralidad del libreto y que cuenta además con pasajes líricos, aunque en contadas ocasiones acaba optando por formas cerradas como arias, dúos o coros clásicos; en este ámbito destaca la emotiva escena de la madre de Alexina o el dúo de las amantes del primer acto.

Alexina B. Liceu Lidia Vinyes-Curtis (Alexina) en el estreno mundial de 'Alexina B.' de Raquel García-Tomás © G. T. L. / Antoni BOFILL
Alexina B. Liceu Lidia Vinyes-Curtis (Alexina) y solistas del Cor Vivaldi, en el estreno mundial de 'Alexina B.' de Raquel García-Tomás © G. T. L. / Antoni BOFILL
Alexina B. Liceu Alicia Amo (Sara) y solistas del Cor Vivaldi, en el estreno mundial de 'Alexina B.' de Raquel García-Tomás © G. T. L. / Antoni BOFILL
La dirección de escena de Marta Pazos funciona sin demasiados sobresaltos ni cambios destacados, jugando con un gran espacio escénico a cargo de Max Glaenzel que recrea tanto un ambiente hospitalario como el de un internado

La ópera fue creada gracias a la beca Leonardo de la Fundación BBVA y por ello se diseñó con recursos reducidos, incluyendo una plantilla limitada; el Liceu decidió apuntarse a producirla sin que la autora haya ampliado su formato original. Así, cuenta con solo cinco solistas vocales y, salvo en el caso de las dos protagonistas, los tres intérpretes secundarios se alternan creando numerosos personajes. La mezzosoprano Lidia Vinyes-Curtis fue una Alexina de voz cálida, homogénea y de cuidada musicalidad (aunque amplificada), en una adecuada recreación del atormentado personaje principal por el que recibió los aplausos más calurosos. Interesante la labor de la soprano Alicia Amo como Sara, la amante de Alexina, ofreciendo gran credibilidad y sutileza a su papel. El contratenor Xavier Sabata, excelentemente caracterizado como médico, obispo o juez, entre otros, aportó una prestación vocal solvente pero sin ningún momento de especial lucimiento vocal. La soprano Elena Copons sí contó con una escena potente en sus múltiples personajes, como sucedió al recrear a la madre de Alexina, llena de ternura y comprensión. Más que correcta Mar Esteve en sus múltiples papeles y meritorio el eficaz apoyo canoro de varias jóvenes del Coro Vivaldi, que hacen de compañeras de internado de la protagonista o de sus alumnas donde es institutriz, ofreciendo variedad melódica a la partitura.

Muy destacada la labor desde el podio de Ernest Martínez Izquierdo a lo largo de los tres actos de esta bienvenida partitura. La dirección de escena de Marta Pazos funcionó sin demasiados sobresaltos, jugando con un gran espacio escénico a cargo de Max Glaenzel que recrea tanto un ambiente hospitalario como el de un internado, con grandes paredes sin decoración alguna, en el que se representa este drama psicológico de Alexina que solo se ve iluminado por algunos telones y rompimientos para introducir ciertas escenas exteriores apoyado en el colorista vestuario de Silvia Delagneau* Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL