Alejandro Roy y su Canio, el gran triunfador

A Coruña

01 / 10 / 2021 - José Luis JIMÉNEZ - Tiempo de lectura: 3 min

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pagliacci-roy-operaactual-coruña (3) Alejandro Roy y Vanessa Goikoetxea como Canio y Nedda © Amigos de la Ópera de A Coruña
pagliacci-roy-operaactual-coruña (3) El Tonio de Zeljko Lucic © Amigos de la Ópera de A Coruña
pagliacci-roy-operaactual-coruña (3) Una escena de la producción de Ignacio García © Amigos de la Ópera de A Coruña

Amigos de la Ópera de A Coruña

Leoncavallo: PAGLIACCI

Alejandro Roy, Vanessa Goikoetxea, Zeljko Lucic, César San Martín, Enrique Alberto Martínez. Orquesta Sinfónica de Galicia. Coro Gaos. Dirección musical: José Miguel Pérez-Sierra. Dirección de escena: Ignacio García. Teatro Colón, 26 de septiembre de 2021.

El único título representado de la programación lírica coruñesa de este año –dado que I Puritani se ofreció en versión de concierto—han sido unos Pagliacci servidos como plato único, bajo la perspectiva de reivindicar la obra de Leoncavallo más allá de su tradicional papel como parte necesitada de complemento en un programa doble. Para ello, se recuperó la producción del Teatro de La Zarzuela de 2014 de Ignacio García, que entonces se ofreció –precisamente—junto a otra obra de temática circense, Black el payaso de Sorozábal. Aquel 2×1 funcionó bastante bien, y aquí lo cierto es que se echó en falta algo más de carne en el menú, sobre todo con los buenos mimbres líricos que los Amigos de la Ópera armaron para estos Pagliacci.

"El Canio de Alejandro Roy es de una pieza, de la vieja escuela, en el que seguramente se pudieron echar en falta matices en la construcción teatral del personaje o una pizca de mayor cuidado en el fraseo"

El gran triunfador de la noche fue, con justicia, Alejandro Roy. El tenor asturiano exhibió unos medios vocales poderosos, con ascensos al agudo timbrados y rotundos, que llenaron el Teatro Colón. El suyo es un Canio de una pieza, de la vieja escuela, en el que seguramente se pudieron echar en falta matices en la construcción teatral del personaje o una pizca de mayor cuidado en el fraseo, pero no se le puede reprochar ni la entrega ni la intensidad. A su lado, Vanessa Goikoetxea se mostró segura como Nedda, aunque su buen canto no acabó por fraguar un rol del todo creíble. Por momentos se la vio incómoda en el papel, apagada bajo la densidad orquestal.

El Tonio de Zeljko Lucic fue un regalo, un lujo. No es solo el fraseo, es también la elegancia de la línea de canto, que no convierte el verismo en una sucesión de notas en forte sino que lo dota de un sentido dramático e interpretativo. Un barítono de primer nivel que desplegó probablemente los mejores momentos de la velada con su Prólogo y el dúo con Nedda. Correcto, sin más, el Silvio de César San Martín, e insuficiente el Beppe de Enrique Alberto Martínez, con problemas en las notas altas del aria de la Colombina.

La Sinfónica de Galicia ha tenido días mejores, y también el Coro Gaos. La orquesta sonó destemplada, falta de precisión, en el arranque de la función, mejorando en el transcurso de la misma. El coro encontró pequeños problemas de coordinación con el foso, a pesar del buen trabajo de José Miguel Pérez-Sierra, muy pendiente de los cantantes e imprimiendo un ritmo ágil pero con tensión.  * José Luis JIMÉNEZ, crítico en A Coruña de ÓPERA ACTUAL