Ainhoa Arteta, desde la casilla de salida

Bilbao

30 / 12 / 2022 - Nora FRANCO MADARIAGA - Tiempo de lectura: 3 min

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ainhoaarteta-teatroarriaga-operaactual-2.jpg Ainhoa Arteta en el Teatro Arriaga de Bilbao © Teatro Arriaga / Enrique Moreno ESQUIBEL
ainhoaarteta-teatroarriaga-operaactual-2.jpg Ainhoa Arteta en el Teatro Arriaga de Bilbao © Teatro Arriaga / Enrique Moreno ESQUIBEL

Teatro Arriaga

Recital de AINHOA ARTETA

Obras de Félix Lavilla, Antón García Abril, Joseph Canteloube, Tomás Garbizu y Jesús Guridi. Javier Carmena, piano. 28 de diciembre de 2022.

El Teatro Arriaga acogió en esta velada de reencuentro con Ainhoa Arteta a un público numeroso deseoso de ver y escuchar a la conocida soprano, quien, por un motivo u otro, siempre causa expectación. Los seguidores que congregó en el coliseo bilbaíno eran sus más admiradores más fieles, un público familiar, de casa, deseoso de arropar esta complicada vuelta de la tolosarra a los escenarios. Y está siendo, efectivamente, un esforzado regreso tras sus graves problemas de salud desde que se contagió de coronavirus a principios de 2021. A pesar de esta lenta y trabajosa recuperación, Arteta ha comenzado a reincorporarse con algunos recitales en Sevilla y Jaén a los que se une este esperado regreso a su tierra natal en el que, con un programa en euskera como eje vertebrador, volvió a sus raíces en un recorrido por varias colecciones de canciones de reconocidos autores vascos que mezclan la canción tradicional, el folklore local y evocadoras imágenes sonoras con armonizaciones al piano de exquisita factura y marcado sabor del siglo XX.

"A pesar del cariño y buena acogida, fue palpable que esta vuelta no está siendo nada fácil… aunque nadie como ella para salir airosa de esta partida"

Comenzó el recital con las Cuatro canciones vascas de Félix Lavilla, melodías sencillas que enraízan en lo popular pero con unos acompañamientos al piano totalmente delicados y transparentes. La soprano arrancó sin el aplomo que le caracteriza, pero enseguida buscó la complicidad del público. Después Javier Carmena interpretó al piano la deliciosa y melancólica pieza de Antón García Abril Lontananzas. Continuó esta primera parte con los Chants des Pays Basques de Canteloube, cinco miniaturas del folklore vasco-francés que, aun estando también en un registro central –o incluso grave–, como las primeras, sonaron mucho mejor colocadas, con una emisión más de cabeza y no tan gutural. Los graves, en registro de pecho, le exigieron alguna respiración extra que la experimentada soprano supo integrar en la teatralidad del texto. La parte pianística de estas piecitas fue también mucho más relevante, con giros armónicos más arriesgados que Carmena condujo con elegancia.

Tras la pausa siguieron las Cuatro canciones de Tomás Garbizu, también populares y sencillas, pero que requirieron algún agudo más, emitido con esfuerzo pero con mucho pundonor, atreviéndose a exponer innecesariamente una voz que aún sigue en un momento delicado. Tras el vals de Mirentxu interpretado al piano de una forma muy íntima y expresiva por Carmena, Arteta desgranó las ocho melodías que Guridi armonizó para canto y piano tomadas del Cancionero popular vasco de Azkue y que más tarde integrarían, junto con otras dos, sus famosas Diez melodías vascas, piezas con una temática muy apropiada para las fechas festivas.

El público le acompañó tímidamente en las propinas –unos villancicos y canciones bien conocidos–, que la soprano cantó con gran sentimiento. Sin embargo, a pesar del cariño y la buena acogida, fue palpable que esta vuelta a los escenarios de la consagrada cantante no le está siendo nada fácil… Aunque nadie como ella para salir airosa de esta partida incluso habiendo tenido que volver a la casilla de salida.  * Nora FRANCO MADARIAGA, corresponsal en Bilbao de ÓPERA ACTUAL